Irene Montero
La portavoz de Podemos en el Congreso, Irene Montero, durante la presentación de los candidatos extremeños de la formación para las elecciones europeas, generales y autonómicas. Jero Morales / EFE

La portavoz de Unidos Podemos en el Congreso, Irene Montero, tuvo un lapsus este miércoles por la mañana, al referirse, en unas declaraciones ante los periodistas, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como "los fuerzos y cuerpas".

Montero estaba asegurando que hay "pruebas más que suficientes" de que la 'policía patriótica' que denuncia que existía en el Ministerio del Interior en la etapa de Jorge Fernández Díaz "no se ha desarticulado".

En un momento de su intervención, se preguntó por qué "muchos" de los policías "presuntamente corruptos" que actuaron bajo las órdenes de Fernández Díaz y que participaron en esa "trama" siguen condecorados, o por qué han sido condecorados por el Gobierno de Pedro Sánchez, "sin haber rendido cuentas y manchando el nombre de muchos trabajadores y trabajadoras de las 'fuerzos y cuerpas' de Seguridad del Estado".

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Al margen de la anécdota, Montero replicó a la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, que minutos antes había señalado que "la guerra sucia no existe" con el Gobierno de Sánchez, a pesar de que así lo haya insinuado el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y otros dirigentes del partido morado, informa Europa Press.

Montero quiso dejar claro que "hay pruebas más que suficientes" que indican que esa estructura policial que trabajó bajo las órdenes de Fernández Díaz para espiar y atacar a los adversarios políticos "no se ha desarticulado" y prueba de ello es que "el PSOE nunca ha querido investigarla a fondo en el Congreso".

El Congreso ya investigó las denuncias sobre la llamada 'policía patriótica' para desprestigiar al independentismo catalán y, pese al voto en contra del PP y la abstención de Ciudadanos, sentenció que, en la etapa de Jorge Fernández Díaz, el Ministerio del Interior hizo un uso partidista del Ministerio para investigar y, en su caso perseguir, a adversarios políticos.