Tarjeta de visita
Tarjeta de visita original para un taller mecánico Imprenta Online

Crear una red de contactos es uno de los consejos más repetidos en los manuales de éxito empresarial. Entablar relaciones con profesionales de distintos sectores puede ser de gran utilidad a lo largo de toda una vida laboral, por lo que nunca hay que desaprovechar la oportunidad de acudir a eventos, ‘networking’ u otras reuniones de negocios. Es en este tipo de citas donde aparecen las tarjetas de visita, que funcionan como una pequeña presentación de tu empresa y de ti mismo.

En plena era digital, en la que hasta la lista de la compra se ha trasladado a una pequeña pantalla, resulta difícil que las tarjetas de visita no terminen arrugadas en un bolsillo, almacenadas en el fondo del cajón o en la papelera más cercana. Para evitarlo, existen algunos trucos de diseño con los que despertar el interés y la curiosidad de quien la recibe y, tal vez, conseguir una oportunidad de negocio. ¡Toma nota!

¿Qué datos incluir?

El nombre y los apellidos, el cargo que se desempeña en la empresa, los teléfonos, la dirección de correo electrónico y de la sede física, la página web, las redes sociales, el logotipo… , pero no es necesario llenarla con información por todas partes. Dependiendo del tipo de negocio, habrá que dar más importancia a unos que otros: si es una oficina de servicios de atención al público, por ejemplo, la dirección física será fundamental, mientras que si es una tienda online cabrá destacar la página web y las redes sociales.

Busca el elemento diferenciador.

Los colores empleados, el material en el que se realiza, la textura, el diseño… Hay que encontrar un elemento que diferencie la tarjeta de otras y haga que quien la recibe la asocie directamente a ti o a tu marca, sin perder además la identidad corporativa de la empresa.

El formato

Aunque existen multitud de tamaños, el formato estándar, que se ajusta a un tarjetero o una cartera, es de85×55. Si se apuesta por un tamaño diferente como rasgo diferenciador conviene no sobrepasar esta medida, para facilitar así su almacenaje en un tarjetero o en una agenda. Es importante también el tamaño de la letra, que no debe ser inferior a los 7 puntos ni superior a los 11 para que sea agradable visualmente.

El diseño

Formas sencillas, pictogramas y pequeños detalles enriquecen el diseño, por lo que su inclusión en la tarjeta puede generar un impacto positivo. No obstante, una apuesta minimalista puede llamar mucho más la atención e incluir un código QR que remita a una web en la que se amplíen más datos.  No hay que olvidar que se trata de un documento profesional, por lo que optar por lo discreto en lo que a colores o a tipografía se refiere siempre es una opción segura.