David Daniel Hayes
Imagen de la detención de Hayes en julio de 2018. GUARDIA CIVIL

David Daniel Hayes fue detenido en julio por agentes de la Guardia Civil. Era uno de los fugitivos más buscados por el Reino Unido y, de hostal en hostal, intentó eludir la acción de la Justicia ocultándose en España, pero no le salió bien. Hace unos días un tribunal de Gales le ha condenado a 23 años de cárcel.

La trayectoria como fugitivo de Hayes, de 40 años, comenzó en 2015 cuando la justicia británica le citó para que compareciera en diciembre porque estaba acusado de doce delitos por abusos sexuales a menores, desde violación hasta tocamientos, pasando por acoso.

En mayo de ese mismo año, según recuerdan fuentes de la Guardia Civil, decidió viajar a Holanda y allí se le pierde la pista. De hecho, Hayes no llegó a presentarse a la "cita" de diciembre a la que había sido "invitado".

No se sabe dónde estuvo ese tiempo y los motivos que le impidieron comparecer. Sólo dio una versión, que no parece creíble, a los agentes del Equipo de Huidos de la Justicia de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil cuando meses después fue arrestado en Granada.

Según su testimonio, en Holanda quiso coger un vuelo para llegar a su cita con la Justicia británica. Pero perdió el avión y pensó que esperar a otro no le traía a cuenta.

Así que es probable que, ya que estaba por allí, decidiera viajar a España. ¿Cuándo lo hizo? No se sabe, pero sí hay constancia de que en enero de 2016 Hayes ya pisaba territorio español.

Decidió instalarse en Granada, pero sus recursos económicos eran muy limitados. Por eso, se recorría los hostales de la cuidad para ofrecerse a trabajar gratis en el establecimiento a cambio de que le dejaran una cama.

No le fue mal y Hayes fue recorriendo hostales de la capital granadina, donde se quedaba, salvo cuando viajaba a Málaga para visitar a su novia.

Ofrecía clases particulares de inglés

Mientras limpiaba las habitaciones del hostal, amén de otros trabajos, el que era ya un fugitivo ponía anuncios en distintas páginas de internet para ofrecerse como profesor de inglés y dar clases particulares.

Algún alumno consiguió y, al parecer, abusó de tres. Fue denunciado a la Guardia Civil, pero el juez le dejó en libertad.

Había suplantado la identidad de otro ciudadano británico que residía en Valencia y portaba documentación falsa a nombre de aquel, por lo que, en un principio, no saltaron las alertas y nadie se percató de estaba incluido en la lista de los más buscados por las autoridades británicas.

Pero al Equipo de Huidos de la Justicia de la UCO sí se le encendió la luz roja y constataron que el supuesto pederasta de Granada era el mismo que aparecía en esa lista. No era extraño que hubiera reincidido. Suele ocurrir con este tipo de delincuentes.

Los agentes de la UCO se desplazaron a Granada, tiraron del hilo y finalmente le detuvieron en la calle en julio de 2018. Al juez español le había dejado un número de teléfono para localizarle, pero se desprendió de él.

Hayes se lo puso fácil a los agentes y reconoció en un primer momento que era él el buscado. Sin embargo, horas más tarde se arrepintió y aseguró que no había hecho nada y que todo era una trampa que le habían puesto los padres de los menores de los que supuestamente había abusado.

La prensa británica se ha hecho eco durante todos estos años del caso de supuesto pederasta y por ella supimos que Hayes fue jefe de prensa del club de fútbol Bangor City.

Tras ser detenido, y como es preceptivo en este tipo de casos, Hayes pasó a disposición de la Audiencia Nacional. Luego, fue entregado a su país y hace tres días fue condenado a 23 años de prisión.

Aún tendrá que ser juzgado por los casos de abusos cometidos en España.