El Jardín Canario y la ULPGC logran usar plantas invasoras para generar fibras i
El Jardín Canario y la ULPGC logran usar plantas invasoras para generar fibras i EUROPA PRESS

El Jardín botánico Canario 'Viera y Clavijo' y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) en colaboración con la Fundación Amurga han logrado usar cuatro plantas categorizadas como invasoras para generar fibras industriales alternativas a los plásticos derivados del petróleo en un proyecto que sigue vivo y que aspira a incorporar más amenazas al medio ambiente canario a estos usos alternativos.

Se trata de un proyecto financiado por el Fondo europeo de desarrollo regional (Interreg) de la Unión Europea (UE) que se enmarca en el plan de cooperación territorial MAC 2014-2020 para las regiones de la Macaronesia, que incluyen a Canarias, Madeira y Azores.

Las científicas Magui Olangua y Olga Fernández-Palacios, del Jardín Canario, han explicado en una entrevista concedida a Europa Press que las especies usadas son las comúnmente conocidas como la caña, el rabo de gato, el ricino y la pita; lo que puede sorprender a algunos residentes que consideran a parte de ellas como muy propias de las Islas.

Pero lo cierto es que se trata de plantas que invaden la flora autóctona canaria y que son fruto de control y campañas de erradicación. Hasta ahora "se enviaban al vertedero" y con este estudio se trata de usar sus fibras vegetales para darles una segunda vida, explica Olangua.

Estas expertas en la reproducción de las plantas, coordinadas por la bióloga Rosa Febles, relatan la dificultad de atacar a estas plantas para contener lo mejor posible su expansión debido a los cambios que el entorno y el clima de las diferentes zonas en sus métodos de reproducción.

MAPEADO DE LOS PUNTOS 'CALIENTES' DE GRAN CANARIA

En el Jardín Canario se han mapeado los puntos de Gran Canaria con mayor presencia de estas plantas y también aquellos sitios en los que se puede actuar ahora que no son un gran problema y atajar su avance. Se ha procedimentado, además, el mejor momento para segarlas o extraerlas de la tierra y no provocar un efecto multiplicador.

"A veces al intentar erradicar en un mal momento se ayuda, en contra de lo buscado, a dispersar las semillas. Nuestro objetivo es lograr definir cuándo y cómo es mejor hacerlo", relata Fernández-Palacios.

Ambas precisan que hay bibliografía sobre estos aspectos para muchas de estas plantas pero han descubierto que las particularidades de los "micro climas de Canarias" hacen que la mayor parte de estas indicaciones no se puedan extrapolar tal cual.

Hasta el cambio climático, reconocen, está provocando desórdenes en plantas que hasta el momento se tenía "controladas". Se trata de procesos completamente vivos, a los que hay que prestar mucha atención.

LA CAÑA: UNA "BOMBA DE RELOJERÍA" DURANTE LOS INCENDIOS

Fernández-Palacios hace hincapié en las particularidades de cada una de las cuatro plantas incluidas en el proyecto y remarca los daños que producen algunas como la caña, que es "una bomba de relojería en caso de incendios" porque transmite el fuego "con mucha facilidad".

El rabo de gato, continúa Olangua, llegó a Canarias como planta decorativa de jardines pero se ha ido extendiendo hasta convertirse en un problema debido a la facilidad con la que avanza.

El ricino y la pita tienen mejor diagnóstico. Del primero "por fin" han detectado cuándo está en parada y se puede cortar, y de la segunda se ha descubierto que no extiende tantas semillas como se pensó inicialmente.

PATENTES PARA REINVERTIR EN MEDIO AMBIENTE

La erradicación cuesta "mucho dinero" y esfuerzo al bolsillo de los contribuyentes, concreta Fernández-Palacios, por lo que la esperanza con este tipo de proyectos es doble: generar una economía local e intentar generar patentes cuyos beneficios económicos se puedan reinvertir en medio ambiente y en un mejor control y erradicación de especies invasoras.

Las invasoras son, además, un fenómeno global, que afecta a todo el planeta y que está generando una suerte de 'globalización' medioambiental que puede acabar con las señas de identidad ambiental de muchos sitios en favor de aquellas plantas más agresivas en su expansión.

En el caso de las islas, esta cuádrupla ya nombrada compite por el espacio con endemismos como el tajinaste o la hierba muda de Jinámar, conocida así porque es una especie que en todo el mundo solo se conoce en esta zona de Gran Canaria y que vive en una población muy pequeña de entre 114 y 150 ejemplares dependiendo del año.

USOS DE LAS ECOFIBRAS

Las ecofibras obtenidas a través de estas plantas pueden ser usadas para diferentes fines pero los expertos de la ULPGC especulan con hacer todo tipo de objetos para los que ahora están midiendo su resistencia: tableros, tablas de surf, y un largo etcétera.

La Fundación Amurga, entidad colaboradora del Jardín Canario, es la entidad social de Elmasa Tecnología del Agua, empresa con más de 45 años de experiencia y especializada en ingeniería, obra y explotación de infraestructuras hidráulicas para el ciclo integral del agua.

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