Los expertos no se cansan de advertir que ha llegado el momento de actuar de forma inminente. Un nuevo 15-M ha empezado a sacar a la calle a jóvenes de todo el mundo en señal de protesta. El cambio climático amenaza al ser humano y, frente a ciertas voces negacionistas, cada vez más datos reflejan que existe.

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha sido la última institución en aportar evidencias de su impacto, en España en concreto y en los últimos cuarenta años. Sus estimaciones señalan que 32 millones de ciudadanos, el 70% de la población, ya están afectados por las consecuencias de esta crisis.

Con motivo este martes del Día Meteorológico Mundial, el organismo presentó un avance del conocido como Open Data Climático. Este ha detectado hechos tan preocupantes como que en medio siglo la superficie con climas semiáridos ha avanzado en 30.000 kilómetros cuadrados, un incremento que Beatriz Hervella, una de las portavoces de la Aemet, calificó de "considerable". Esto supone en torno al 6% de la extensión del país, con Castilla-La Mancha, el valle del Ebro y el sureste peninsular como las zonas más afectadas.

El Mediterráneo es una de las áreas más vulnerables

Un clima tan seco es producto de unas temperaturas cada vez más altas, tanto en valores promedios como en máximas y mínimas. La tendencia arranca en 1971 pero se intensifica en la última década. Como ejemplo, los termómetros suben en el Mediterráneo a razón de 0,34 ºC cada diez años desde principios de los 80, con su consecuente incremento del nivel del mar –3,4 milímetros anuales desde 1993– y del número de noches tropicales en la costa –más de 60 cada año–, aquellas en las que se llega, o incluso se superan, los 20 ºC.

El Mediterráneo se presenta así como una de las áreas más vulnerables, pero también las grandes ciudades lo son. El cambio climático está amplificando el fenómeno 'isla de calor', definido como un plus térmico nocturno en el centro de las urbes en relación con la periferia, con efectos negativos para la salud. En Madrid el número de noches cálidas ha pasado de menos de 10 entre 1971 y 2000 a más de 20 entre 1981 y 2010.

Todas las estaciones son más cálidas, pero se aprecia con mayor claridad en primavera y, sobre todo, en verano, una época cada vez más calurosa y también más larga. Los datos muestran que el periodo estival abarca ahora cinco semanas más que a comienzos de los 80, en concreto del 11 de junio al 22 de septiembre. "Es algo que todos notamos y que los datos vienen a confirmar", subrayó Rubén del Campo, otro de los representantes de la agencia.

Olas de calor más frecuentes

El análisis destaca también la evolución de las olas de frío y de calor. Mientras las primeras disminuyen, las segundas  son más frecuentes y duraderas. "Este hecho es particularmente relevante, ya que existe una elevada correlación entre temperaturas máximas y mortalidad", resalta la Aemet y recuerda que entre 2004 y 2016, 446 personas fallecieron por exposición al calor excesivo.

La Aemet pretende que el Open Data Climático, de acceso libre a partir de abril, sea "una herramienta clave" para el estudio del cambio climático y la adopción de medidas de mitigación, así como para "acercar la realidad climática a la ciudadanía". Para este análisis ha contado con información procedente del Banco Nacional de Datos Climatológicos y, en particular, con datos de 58 observatorios repartidos por todo el país.