Un piloto sudafricano de Kalahari Air Services, que ha sido identificado como Charl Viljoen, ha estrellado una avioneta contra un club de Botsuana en el que se estaba celebrando un baby shower —una fiesta que se realiza antes del nacimiento de un bebé— a la que asistían unas 50 personas, entre ellas su mujer. Ninguno de los asistentes resultó herido gracias a la rápida evacuación del lugar, mientras que el piloto murió en el hospital.

Según han relatado algunos testigos a New York Post, la pareja mantuvo una fuerte discusión que incluso llegó a las manos. Poco después, Viljoen se marchó al aeródromo de la capital de Botsuana, Gaborone, donde robó una avioneta KingAir 200 y comenzó a sobrevolar muy bajo y muchas veces el lugar donde estaba su mujer, muy cerca de la frontera con Sudáfrica.

Uno de los testigos ha relatado a la prensa local que antes de estrellar la avioneta, Viljoen llamó a un amigo suyo que estaba en la fiesta con la esposa del piloto para preguntarle si esta seguí allí. El amigo sospechó que algo no iba bien, por eso "comenzó a gritar a todo el mundo que saliera corriendo del lugar", explica la citada fuente.

Gracias a la rápida evacuación llevada a cabo por el Club Fying Matsieng, ninguno de los aproximadamente 50 invitados asistentes a la fiesta resultó herido. Si bien las instalaciones quedaron totalmente calcinadas por las llamas del impacto de la avioneta, así como algunos vehículos aparcados en el recinto, que también resultados dañados, tal y como se observa en un vídeo grabado por uno de los testigos.

La única víctima mortal resultó ser el propio piloto, que falleció en el hospital después de haber estrellado la avioneta contra el club.