Los procesados, de 50 y 53 años, estaban siendo investigados por la Guardia Civil ya en noviembre de 2014, fecha en la que este cuerpo realizó un seguimiento de la vivienda de la madre de uno de ellos, aunque los tres la frecuentaban, según consta en el escrito de acusación provisional del Ministerio Público, al que ha tenido acceso Europa Press.

En aquel momento, los agentes vieron salir a uno de los acusados conduciendo una muletilla mecánica, portando en el remolque varias bolsas de color azul de grandes dimensiones de las que se deshizo en varios contenedores de basura.

Unos meses más tarde, el 14 de abril de 2015, la Guardia Civil realizó un registro domiciliario en la vivienda, donde encontró droga en las distintas instancias, incluyendo el corral, un patio anexo, la salita, la planta baja y la superior.

Los agentes localizaron unos tres kilos de cannabis, 197 gramos de cocaína y unos cinco kilos de hachís, además de una pistola semiautomática, munición y balanzas de precisión.

La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de un delito contra la salud pública y de otro de tenencia ilícita de armas del que solo acusa a uno de los procesados por ser su propietario. Pide para ellos penas de entre cuatro y seis años y medio de cárcel y multas de entre 55.773 y 89.547 euros.

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