En un auto recogido por Europa Press, el juez cita jurisprudencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) que constató que "el discurso de odio u hostilidad contra la autoridad o contra los agentes de la misma no puede ser sancionado conforme al artículo 510 del Código Penal".

"El investigado, con sus palabras, será un empresario muy poco diligente pero no ha cometido un delito de odio" al negarse a arreglarle el coche a la cliente, el 31 de enero de 2018, por lo que considera que el caso debería ir por la vía administrativa.

Para el juez, "no hay elementos que permitan incluir las manifestaciones del investigado, con independencia de la intolerancia y hostilidad que reflejan, en las características propias del delito de odio".

El mecánico le dijo, al llevar a reparar el coche, que a partir del 1 de octubre no trabajaría más con la Policía Nacional ni la Guardia Civil porque eran "unos opresores".

"Búscate otro taller porque yo no trabajo con maltratadores", dijo el mecánico, asegurando que al no ser un concesionario oficial podía negarse a atender a clientes.

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