No a los ángulos muertos. Así debes colocar los retrovisores del coche
Una correcta colocación favorecerá una conducción mejor, fluida y relajada.  Pixabay

Son una pieza esencial a la hora de iniciar la marcha. Los retrovisores de un coche, diferenciados entre exteriores e interiores, otorgan al conductor una visión fundamental de la zona trasera del vehículo, cuyo estado es esencial conocer a la hora de, por ejemplo, efectuar un adelantamiento o cambio de carril.

Para circular, la DGT obliga a llevar en óptimas condiciones dos retrovisores. El interior, situado en la parte central del cristal delantero, y uno de los dos exteriores, concretamente el izquierdo. En caso de tener roto o deteriorado el retrovisor derecho, la ley deja a elección del conductor la decisión de circular o acudir a un taller para su reparación.

Siempre, antes de poner en marcha el motor del vehículo, es fundamental revisar la colocación de los retrovisores, con el fin de que estos cumplan su objetivo: otorgar la mejor visión trasera y lateral al conductor. Una correcta colocación favorecerá una conducción mejor, fluida y relajada. Pero, ¿cómo conseguirlo?

Además de revisar los retrovisores antes de arrancar, el asiento es otro de los elementos que debes ajustar en relación con los retrovisores. Con la espalda totalmente apoyada en el respaldo, la visión hacia los espejos debe ser completa, permitiendo al mismo tiempo que el pie izquierdo llegue sin problemas hasta el pedal del embrague.

El espejo interior debe situarse centrado con la luna trasera del vehículo. Gracias a él, podremos observar qué ocurre inmediatamente detrás de nuestro coche.

Uno de los grandes enemigos de los retrovisores del coche son los ángulos muertos. Ese espacio lateral del vehículo donde el conductor no posee ninguna visión a través de los espejos retrovisores, que se produce cuando el vehículo se sitúa en el espacio de visión máximo que posee un humano y el ángulo que permiten los propios retrovisores. Una situación especialmente crítica que se puede acentuar cuando deseamos efectuar un cambio de carril.

Para tratar de evitarlo al máximo posible, abre la visión de los retrovisores lo máximo posible, hasta que veas lo menos posible de la propia carrocería de tu vehículo.

Además, para tratar de contrarrestarlo, también puedes sustituir tu retrovisor actual por uno con un mayor campo de visión. Un informe de la Comisión Europea advierte que un 56% de los accidentes que sufrieron ciclistas o motoristas fueron debidos al giro lateral derecho de un vehículo pesado y un 40% de ellos se podrían haber evitado con un espejo de estas características.