Colmena de abejas
Una colmena de abejas. FUNDACIÓN DESCUBRE - Archivo

Ojo en la ciudad de Barcelona porque ya es primavera, empieza la época de abejas y los datos del Ayuntamiento muestran que las urbanitas dan guerra como las del campo, y que el año pasado estuvieron rabiosas. Se registraron un total de 667 incidencias por culpa de estos insectos, casi un 30% más que en 2017 (514), según fuentes municipales, sobre todo debido a "factores climatológicos".

Se trata de cifras que están recogidas en una licitación que ha publicado este mes el Consistorio, para la contratación del "servicio de resolución" de percances con abejas en el espacio público, una especie de 'patrulla apícola' que en 2018, coincidiendo con el aumento de problemas causados por estos animales, protagonizó 468 intervenciones. La cifra representa un incremento del 55,5% respecto al año anterior (301).

"En algunos casos los enjambres constituyen un riesgo para la población y generan alarma social", apunta la licitación, y las fuentes del Consistorio explican que la mayoría de incidencias se originan por presencia de estos en el espacio público, en lugares donde pueden suponer un peligro para las personas, como por ejemplo "parques infantiles". Los sitios preferidos por estos animales para refugiarse en la ciudad son oquedades de edificios, farolas y troncos huecos de árboles.

La licitación publicada este marzo, para los años 2019 y 2020, muestra, por otro lado, que el gobierno municipal destina anualmente a solventar las incidencias con abejas 44.670 euros, pues este es el presupuesto del contrato para un periodo de 12 meses. Su vigencia, sin embargo, puede prorrogarse otros 12, para lo que el importe se doblaría.

Entre las principales tareas del equipo que se dedica a controlar a estos insectos, formado por un mínimo de dos apicultores que deben prestar servicio las 24 horas del día durante todo el año, está atrapar los enjambres. Para ello, cuentan desde el Ayuntamiento, se emplean "normalmente" las manos y herramientas como por ejemplo cepillos, espátulas o "núcleos de captura ligeros o pesados".

Una vez aprisionados, los insectos se llevan a dos colmenares con unas 70 colmenas que gestiona el Consistorio "en zonas de montaña con fuentes de alimento y agua cerca" –el gobierno municipal prefiere no desvelar su ubicación exacta para evitar actos vandálicos– , y otra de las tareas de la 'patrulla apícola' es cuidarlos cuando ya están allí.

Y es que la abeja de la miel, cuya presencia está disminuyendo en los últimos años en todo el mundo, es una especie protegida por la legislación catalana, ya que está declarada de interés general por su aportación a la flora y la fauna. Este es el motivo, también, por el cual el equipo de resolución de incidencias las transporta a un lugar que no ocasiona quejas y no las extermina.

El Ayuntamiento no aprovecha la miel

Fuentes del Consistorio explican que el gobierno barcelonés no se ha planteado comercializar la miel de los colmenares municipales. "Muchas colmenas están en desarrollo y preferimos que las abejas tengan reservas para el arranque primaveral", dicen.

Los peligros de una picadura

Desde el Ayuntamiento señalan que los riesgos para la salud de una picadura de abeja "dependerán del grado de respuesta alérgica de cada persona". Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), solo entre un 3% y un 4% de la población sufre reacciones alérgicas generalizadas frente al veneno que desprenden estos insectos. Estas pueden provocar urticaria, inflamación de zonas del cuerpo separadas de la picadura, estornudos, mareos, pérdidas de conocimiento e incluso la muerte.

Tras el ataque de una abeja, desde la SEAIC recomiendan retirar el aguijón cuanto antes, con cuidado de no presionar el saco del veneno. Si la persona afectada empieza a notar síntomas alérgicos, apuntan, debe ir lo más rápidamente posible a urgencias.

Para prevenir las picaduras, es aconsejable aplicarse un repelente de insectos y no intentar espantar a las abejas. Es mejor permanecer quieto o hacer movimientos lentos hasta que se alejen.

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