El presidente de la Generalitat, Quim Torra, mantuvo este jueves su desafío a la Junta Electoral Central (JEC) al negarse a cumplir el mandato que le obligaba a retirar los lazos amarillos y esteladas de los edificios públicos.

Cumplido el miércoles el último plazo límite para su retirada, Torra intentó burlar la orden de la JEC con una argucia poco efectiva: cubrió la pancarta que lucía el lazo amarillo en el balcón del Palau de la Generalitat con otra pancarta del mismo tamaño que mostraba un lazo idéntico pero de color blanco con una franja roja. En ambas pancartas, eso sí, se podía leer la misma proclama en catalán e inglés: Libertad presos políticos y exiliados.

Como era de esperar, el truco no le sirvió de mucho porque la Junta Electoral no aceptó ese maquillaje de los símbolos independentistas y tras reunirse por la tarde decidió trasladar el caso a la Fiscalía, que ahora deberá considerar si Torra ha incurrido en un posible delito de desobediencia, tipificado en el artículo 410 del Código Penal. En caso de que el ministerio público así lo aprecie, el president podría llegar a ser inhabilitado para ejercer cargos públicos por un periodo de entre seis meses y dos años.

Además, según la Ley Orgánica de Régimen Electoral (Loreg), podría enfrentarse también a penas de entre tres meses y un año de cárcel por "infringir las normas legales en materia de carteles electorales y espacios reservados de los mismos".

De momento, la Junta Electoral ya le ha abierto un expediente sancionador, que puede traducirse en una multa de hasta 3.000 euros.

Antes de las 15h

La JEC, el órgano que vela por la neutralidad en periodo electoral, tampoco está dispuesta a que los símbolos independentistas -a pesar del burdo camuflaje de Torra- sigan colgados en los edificios públicos de la Generalitat y este mismo jueves pidió a la conselleria de Interior que dé la orden a los Mossos d’Esquadra para que procedan "de forma inmediata" a su retirada, con un plazo máximo que expira a las 15.00 horas de este viernes. Si cumplido el plazo permanecen visibles, la JEC advierte al conseller, Miquel Buch, de que podría incurrir también "en responsabilidades penales".

La contundente respuesta de la Junta Electoral pretende poner fin al pulso con Torra, que desde que recibió la primera orden de retirar los símbolos, hace ya diez días, ha mantenido una actitud desafiante: primero agotando todos los plazos establecidos, luego amparándose en una recomendación del Síndic de Greuges para acatar la orden, y finalmente limitándose a camuflar los símbolos de múltiples e imaginativas formas.

Si en el balcón de la Generalitat se colocó un lazo blanco y rojo, en la conselleria de Agricultura sustituyeron los lazos amarillos por pegatinas amarillas de animales, tractores y flores.

El plan de Torra de camuflar los símbolos independentistas tuvo su momento más imaginativo en el Ayuntamiento de Port de la Selva (Girona), donde se sustituyó la pancarta que rezaba Llibertad presos polítics (Libertad presos políticos) por otra en la que se leía Llibertat peixos pacífics (Libertad peces pacíficos). La ANC, por su parte, pidió a los catalanes que cuelguen esteladas de sus balcones: "Llenemos los balcones de Cataluña de esteladas y no habrá Junta Electoral que lo pare".

Antes de conocer la respuesta de la Junta Electoral, Torra le había enviado un escrito de alegaciones en el que explicaba que ya no había "lazos amarillos o esteladas" en los edificios públicos y daba así por cumplida la orden recibida.

"A fecha de hoy, como es público y notorio, no hay esteladas o lazos amarillos en las sedes de la Generalitat de Cataluña", rezaba el escrito enviado a la JEC desde la oficina del president. En esa misiva también se solicitaba al órgano superior de la administración electoral que desestimara la denuncia presentada por Ciudadanos, en la que se pide una sanción para el presidente catalán y la retirada "inmediata" de los símbolos independentistas.

"Últimas consecuencias"

Y Torra parece dispuesto a mantener vivo su desafío porque la noche de este jueves, sin hacer mención directa a la resolución de la JEC, aseguró que defenderá "hasta las últimas consecuencias" derechos como "la libertad de expresión, de manifestación y de autodeterminación". De hecho, al cierre de esta edición (23.00 h), los símbolos independentistas no habían sido retirados.

Desde el Gobierno, Pedro Sánchez pidió al Govern que respete "la neutralidad y la concepción plural de las instituciones".

Más contundente fue la ministra de Defensa, Margarita Robles,  que aseguró sentir "vergüenza" por el "comportamiento" de Torra, a quien acusó de "desafiar" a las instituciones: "Los ciudadanos de Cataluña no merecen un gobernante como él".

El líder del PP, Pablo Casado, afirmó que Torra «está jugando a los cubiletes de los trileros» y exigió una reacción al Gobierno. Podemos, por su parte, pidió «no sobredimensionar» la polémica de los lazos. «Hay que tener mucha tranquilidad con el ejercicio de la libertad de expresión», dijo su secretario de sociedad civil, Rafa Mayoral.