Oruga procesionaria
Trampa experimental para la oruga procesionaria en el banco de pruebas municipal. Ayuntamiento de Madrid

La oruga procesionaria, que debe su nombre a su forma de deslpazarse a modo de procesión, ha llegado este año antes de tiempo y en forma de plaga a la ciudad de Madrid. El benévolo tiempo reinante hasta la fecha, con lluvias escasas y altas temperaturas para estas fechas, y los límites impuestos por la Unión Europea (UE) en el uso de pesticidas han favorecido la proliferación de este lepidóptero por los ejemplares de pino, el árbol donde se desarrolla principalmente.

Su presencia no dejaría de ser una anécdota sino fuese por la amenaza que representa para niños y perros cuando este insecto se encuentra en fase de oruga como es el caso. Si sus urticantes pelos tocan la piel pueden producir escozores, picores o heridas. En los perros, por ejemplo, suele ser habitual que su lengua entre en contacto con los pelos provocándoles graves daños e incluso la muerte.

Para intentar combatir esta problemática, el Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha un plan de choque que se prolongará hasta el próximo 10 de abril en el que trabajarán más de un centenar de operarios. Este dispositivo especial, dotado con un millón de euros, se suma a los tratamientos habituales que el Área de Medio Ambiente y Movilidad realiza habitualmente para luchar contra estas orugas.

Su cometido será "retirar los bolsones de procesionaria de los árboles y, fundamentalmente, las orugas en el suelo para evitar su enterramiento y frenar así su ciclo de reproducción al evitar que se conviertan en mariposas y pongan huevos", explica el Consistorio en un comunicado.

Las actuaciones de estos equipos especiales se centrarán en las zonas de pinos y cedros, con especial incidencia en zonas infantiles y estanciales y entornos de centros escolares. Dentro de los trabajos habituales para el control de esta plaga también destaca la colocación en verano de trampas de feromonas para los machos.

El Consistorio de Manuela Carmena recuerda que "si un ciudadano ve procesionarias, además de no entrar en contacto, puede llamar al 010 (teléfono gratutito) para que el Ayuntamiento actúe sobre la zona, en el caso de que sea de titularidad municipal. Si el parque es privado, se contactará con sus gestores para que actúen". En la capital, su presencia es mayoritaria en los distritos de Latina, Fuencarral-El Pardo, Vallecas y Villaverde.

Banco de pruebas en Fuencarral

El Ayuntamiento de Madrid cuenta en la actualidad con un banco de pruebas en una finca situada en el distrito de Fuencarral-El Pardo. Allí está experimentando con varios tipos de trampas, todas ellas ecológicas, para implantar próximamente estos sistemas en las zonas urbanas de la ciudad.

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