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(Juicio) EUROPA PRESS

El excura de varias parroquias de los ayuntamientos de Trabada y Ribadeo (Lugo), el valenciano José Emilio Silvaje, ha asegurado este jueves que "no" hay ninguna "prueba" en contra de él. "Más bien todo lo contrario", ha aseverado.

Estas declaraciones las ha realizado a las puertas de la Audiencia Provincial de Lugo, donde en la mañana de este jueves se reanudó el juicio contra el exsacerdote, al que la Fiscalía pide 4 años y medio por apropiación indebida de objetos religiosos, y contra un anticuario de Mondoñedo, acusado de receptación y por el que se interesa un año y medio de prisión.

Silvaje ha afirmado estar viendo "bien el juicio" y ha comentado que siente que está "muy tranquilo todo". "Funciona bien, no hay ninguna prueba en contra, más bien todo lo contrario por todos los testigos que apoyan la versión de la defensa", ha destacado ante los medios de comunicación.

Al respecto de esa "mala gestión" que atribuía durante su declaración de este miércoles al Obispado de Mondoñedo-Ferrol, que ha renunciado a la acusación pese a que se calcula que el valor de las piezas desparecidas podrían superar los 25.000 euros, este jueves se ha retractado ante los periodistas. "Al Obispado yo no le acusé de absolutamente nada. El Obispado es una cosa muy grande y los sacerdotes son muchos, muchas parroquias", ha señalado.

Igualmente se ha desdicho sobre lo comunicado este miércoles, cuando objetó que los sacristanes que le asignaban "el que no era borderline era subnormal". "Eso no lo dije así", se ha enmendado.

El abogado, José Manuel Colmenero, ha subrayado que "lo que sí que se acredita, tanto en lo que se testificó ayer (por este miércoles) como lo que veremos hoy (por el jueves) es que se tratan de parroquias rurales, donde las capillas y las iglesias tenían varias llaves que estaban en posesión no solo de las personas eclesiásticas sino de varios vecinos".

"Se realizaron obras sin ningún tipo de control, es decir una serie de irregularidades en lo que se refiere a la tutela y a la adecuada protección del patrimonio histórico no debería de ser de esa manera, porque cualquier persona pidiendo una llave, incluso hay casos en que la llave estaba colgada en la puerta de un vecino, y entonces cualquiera podía acceder al interior de las iglesias", ha señalado.

Colmenero ha destacado que "ninguna persona acreditó que José Emilio se apoderara o hiciera desaparecer ningún tipo de bien sino que lo único que se acreditó es que existía una falta de control absoluto en los bienes que existen en las parroquias, incluso antes de llegar don José Emilio".

"No se realizó ningún tipo de inventario, no había ningún tipo de control y lo único que hizo don José Emilio es llevar una serie de bienes que estaban en mal estado a restaurar y a limpiar y eso fue lo que provocó que la gente se alterara, porque en aquel momento estaban ausentes esos bienes pero después fueron devueltos poco a poco y finalmente cuando José Emilio tuvo que abandonar las parroquias fueron devueltos todos", ha sentenciado.

DECLARAN DOS MONJAS

El juicio se ha reanudado con la declaración de dos monjas de las Clarisas, de Ribadeo, que reconocieron que el sacerdote les llevaba imágenes o candelabros para su limpieza en el caso de una de las religiosas. La otra testificó que a ella le encargaba la limpieza de "ropa" de los santos, de "manteles que estaban muy sucios".

Entre lo supuestamente apropiado, la Fiscalía enumera imágenes religiosas como una figura de San Francisco, el "manto" de la Virgen Dolorosa, además de candelabros, bandejas de plata, cálices, misales y un "copón de plata".

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