Juicio del 'procés'
El presidente del tribunal, Manuel Marchena, conversa con el juez Juan Ramón Verdugo durante el juicio del 'procés'. EFE

Un guardia civil que participó en el registro de la sede Unipost en Terrasa (Barcelona) ha responsabilizado este jueves a los Mossos de Esquadra de planificar la salida de dicha empresa por una "calle que era una ratonera", donde se aglomeraron centenares de personas cuyas caras eran el "reflejo del odio".

Este suboficial mayor, el tercer testigo de la sesión de este jueves en el juicio del 'procés' en el Tribunal Supremo, ha contado a preguntas del fiscal Jaime Moreno, que el registro de esta empresa el 19 de septiembre de 2017, en la que se incautaron 15.000 cartas certificadas dirigidas a futuros miembros de mesa para el referéndum del 1 de octubre, se practicó con normalidad.

Otro agente que registró el despacho del exdirector de Patrimonio Francesc Sutrias el 20 de septiembre ha relatado este jueves que la letrada judicial llegó "muy nerviosa" por lo que había vivido en un registro previo a la Conselleria de Exteriores, hasta el punto de que "las manos le temblaban".

"Vino muy nerviosa, las manos le temblaban, se tuvo que sentar y una funcionaria le dio agua", ha dicho este miércoles el agente sobre la letrada, que accedió al edificio por el aparcamiento.

El guardia ha explicado que cuando vio el estado de nervios de la letrada, una funcionaria les dijo que "había tenido previamente un hecho bastante violento". El registro terminó sobre las siete y media de la tarde, cuando salieron por el aparcamiento sin muchos problemas. "No se dieron cuenta, alguno se fijó un poco mas y pegó en el capo, gritaban, pero mas allá de eso no paso nada mas".

Para salir, el agente de la Guardia Civil y una secretaria judicial simularon ser una pareja residente en un edificio de viviendas para poder salir sin ser reconocidos del registro, debido a la cantidad de personas concentradas en el exterior.

11.000 millones a China

Por otra parte, un agente de la Guardia Civil ha revelado que la Generalitat de Cataluña calculó que necesitaban 22.800 millones de euros para arrancar el nuevo Estado una vez que se declarase la independencia, hasta que la hipotética agencia tributaria catalana estuviera ya engrasada para actuar.

Según su testimonio, en un un correo electrónico sin remitente encontrado en un 'pen drive' descubrieron que era también necesario conseguir 11.000 millones de financiación en China, a los que se sumaban otros 6.000 millones procedentes de los Ayuntamientos y otros 1.300 millones de ingresos propios.

También están citados este jueves dos agentes que registraron la sede de Unipost, dos que estuvieron en la nave de Can Barri donde se encontraron casi diez millones de papeletas y otros vinculados con empresas dedicadas al buzoneo del material electoral.