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Tribunales.- El TSJA

El ex trabajador de Viajes El Corte Inglés, José María Vigil Río, para el que el Fiscal pide ocho años de cárcel dentro de las actuaciones del caso Niemeyer, ha negado ante el juez haber urdido trama alguna para obtener beneficios del Centro cultural y también ha negado haber recibido instrucción para alterar factura alguna o cometer alguna irregularidad.

El procesado ha reiterado en varias ocasiones que "todo lo que se ha facturado corresponde a servicios prestados y no hay una sola nota de abono que no sea real y no hay ni un sólo documento que respalde eso".

"Viajes El Corte Inglés tuvo mucho interés en estar en la Fundación Príncipe de Asturias y también en seguir haciéndolo con la Fundación Niemeyer, el presidente de El Corte Inglés era asturiano, había una buena relación con Graciano García -Director de la Fundación príncipe de Asturias- y quería seguir teniéndola con la Fundación Niemeyer, así que evidentemente no se le exigían los mismos plazo de cobro que a una empresa normal", ha dicho Vigil que ha indicado que "no era un acuerdo que existiese por escrito".

Ha dicho que era al director del Centro, Natalio Grueso a quien llamaba constantemente, "cada dos días", para reclamarle el pago de facturas pendientes y sus respuestas eran "no podemos, ya veré o no tengo dinero". También ha reconocido un correo suyo en el que "suplicaba" que reconociesen la deuda pendiente, pero "no obtenía respuesta de pago porque no tenían dinero".

Ha explicado que él trató de seguir facilitando servicios a la Fundación sin informar a los servicios centrales de Madrid que no estaban pagando las facturas. Así ha reconocido que "creó facturas indebidas de acuerdo al protocolo interno de su empresa", algo que ha manifestado reconoce una vez que ya está fuera de la compañía.

Durante el interrogatorio del Fiscal, José María Vigil ha manifestado desconocer por qué la Fundación dejó de incluir en su contabilidad facturas por valor de 127.000 euros en su contabilidad de 2007 y ha explicado el motivo por el que se facturaron a la Fundación Niemeyer servicios de años anteriores a su constitución. Así ha explicado que esas facturas de diferentes viajes fueron enviadas inicialmente a la Fundación Principe de Asturias que las rechazó y por eso más tarde hay facturarlas a la Fundación Niemeyer. "La Fundación me dijo que esas facturas no las iba a pagar porque Natalio Grueso ya no trabajaba allí", ha dicho Vigil.

Vigil ha explicado quienes eran las personas que podían encargar servicios a través de la Fundación, entre los que no estaba Judit Pereiro.

Preguntado por el motivo por el que la Fundación Niemeyer pagó tres viajes a su mujer, ha indicado que esos tres viajes siempre fueron en fin de semana y se deben a que "Natalio Grueso le invitó al tener que contar con él para ese viaje en fin de semana fuera de su horario laboral".

Respecto a otro viaje realizado por él junto al primo de su mujer y a su cuñado cargado a la Fundación Niemeyer, el acusado ha indicado que "fue un error en el talón de venta que se reconoció por el Corte Inglés a posteriori y cuyo importe fue abonado". "Se pagaron dos veces y así está reconocido", ha indicado.

Respecto a que habitualmente el viajero no coincidiese con el nombre que aparece en la factura, el acusado ha indicado que esto puede deberse a que "fuese un arrastre del sistema numérico, que se debiese a un error, o que fuese al nombre de quien encarga el servicio".

Ha negado que durante su labor alguien le diese instrucciones para alterar el nombre de los viajeros y ha asegurado que "no tiene copia de nada, de ningún papel, porque cuando se va de El Corte Inglés en 2012 y no se lleva absolutamente nada".

Sobre la facturación del año 2007 nadie que no fuese Natalio Grueso recogía las facturas. Así mismo ha indicado que sólo habló con la contable, María José Mochales, dos veces, una en 2007 y otra en 2008. "A finales de año siempre estaba igual, no tenía las facturas, así que Grueso me dijo que iban a sustituirla", ha dicho.

Vigil es uno de los cinco acusados que se sientan en el banquillo y se enfrenta a la pena de ocho años de prisión y el pago de 15.000 euros de multa por los delitos continuados e malversación en concurso con el continuado de falsedad y el delito de estafa. También están acusados el ex director del Centro, Natalio Grueso, para quien el fiscal pide once años de prisión; su ex mujer Judit Pereiro, para quien Fiscalía pide dos años y seis meses de prisión; el exsecretario de la Fundación, José Luis Rebollo, que se representa en el juicio a sí mismo y para el que piden dos años y tres meses de prisión y el exdirector de producción, Marc Martí, que se enfrenta a la pena de 1 año y 6 meses de prisión por un delito de malversación.

El juicio se retoma el próximo lunes a las 9.30 cuando será el turno para el interrogatorio a Vigil por parte de las defensas.

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