El último viaje (literario) del emperador Carlos V

  • José Luis Corral presenta en el Monasterio de Yuste el final de su trilogía sobre Carlos V, Los Austrias. El dueño del mundo (Planeta).
  • El escritor aragonés relata los últimos años de reinado del emperador, "uno de los caudillos más poderosos de la historia, solo comparable a Augusto o Gengis Kan".
El historiador y escritor José Luis Corral en el Monasterio de Yuste.
El historiador y escritor José Luis Corral en el Monasterio de Yuste.
CARLOS RUIZ B.K.

El emperador Carlos V abandonó el poder en 1556 y se retiró al monasterio de Yuste (en la provincia de Cáceres) a pasar sus últimos días. Sobre sus agotados y enfermos hombros había descansado un poder que pocos personajes de la historia habían soportado. Hombre serio, pío, enamorado y manipulador abandonó el poder, pero no sus excesivos hábitos alimenticios, como el beber unos cuatro litros de cerveza en cada una de sus pesadas comidas, que eso sí, solían comenzar con fruta. Detalles gastronómicos que ofrece, en las antiguas estancias que utilizó el emperador en el actual Parador de Jarandilla de la Vera, el historiador y novelista José Luis Corral, que presenta la novela El dueño del mundo (Planeta).

Es Yuste donde Corral, uno de los grandes de la novela histórica española, recordado por su novela El Cid, ha elegido escenificar el cierre de su trilogía sobre Los Austrias. Una novela de tono crepuscular donde el autor aragonés repasa los últimos años de reinado de Carlos, sus batallas contra los protestantes, su rivalidad con Francisco I de Francia, su madre, aún viva, Juana La Loca y su retiro y muerte en la tranquilidad de la sierra de Gredos, donde trata el autor de meterse en los pensamientos y emociones del personaje.

Corral explica que Carlos V fue uno "de los caudillos más poderosos de la historia", solo comparable con "Augusto o Gengis Kan" y se lamenta porque su fama sería mucho mayor si hubiera sido de otro país: "Si hubiera sido inglés, sería mundialmente conocido".

Reconoce este historiador que ni la Leyenda Negra ni el uso que hizo del pasado imperial el franquismo han ayudado al emperador. "El franquismo capó intelectualmente este país y se apropió de sus símbolos e historia", asegura Corral, "la pena es que aún haya gente que vea algo positivo en Franco, el personaje más nefasto de la historia de España junto a Fernando VII". En cualquier caso, Corral asegura que la relación de los españoles con su historia es "pendular".

Tras tres largos volúmenes este escritor asegura que ha desarrollado una relación especial con aquel serio monarca, a caballo entre el final de la Edad Media y el Renacimiento: "Me he ido a la cama muchas veces con Carlos V". El retrato que ha hecho durante esta serie del emperador está lleno de luces y sombras y de matices.

Corral defiende que historiadores y novelistas deben usar las emociones para acercarse a los personajes del pasado: "Sirven para empatizar y también para destacar sus contradicciones". En el caso del emperador, por ejemplo, un hombre viejo que se emociona al conocer a su hijo no reconocido, Jeromín, futuro don Juan de Austria, pero que también "utiliza sin pudor" a su hijo y hermanas en sus juegos de poder dinásticos.

¿Qué utiliza para adentrarse en la mentalidad de personajes de hace siglos? "Me acerco a las memorias, pero no creo lo que dicen, sino viendo qué justifican de sí mismos y qué dicen realmente del personaje", explica. "Fíjate en el Manual de resistencia de Pedro Sánchez, ¿será verdad lo que cuenta? No creo, pero dice mucho de sí mismo".

"Los historiadores están recluidos en universidades y museos"

Corral aprovecha esta presentación para llamar a sus colegas de profesión, los historiadores, a implicarse en la vida pública. "Están recluidos en las universidades y los museos, y eso es terrible", afirma y atiza: "Fíjate en lo que ha dicho Casado de la Reconquista o el de Vox en el Parlamento Europeo, que dice que sin Lepanto y Carlos V las eurodiputadas llevarían burka, pocos historiadores han salido a la palestra a decirles que no digan memeces, ¿acaso no les importa?".

Entre la tranquilidad de las pequeñas estancias reales de Yuste y sus hermosos jardines, Corral defiende que la novela histórica española está en su mejor momento, "cuantitativa y cualitativamente". Eso sí, matiza que la verdadera novela histórica es aquella que "captura el espíritu de la época" que retrata y no todo lo que se vende como tal: "Se pongan como se pongan, las novelas de Ken Follet no lo son".

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