Gabriel S. C. y María G. M., los padres de los niños de tres años y medio y cinco meses cuyos cuerpos sin vida fueron encontrados semienterrados este jueves en Godella (Valencia), presentan al parecer "algún tipo de desequilibrio", según apuntó el delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Fulgencio, en declaraciones recogidas por Europa Press.

Ambos tienen en torno a los 30 años de edad. Él es de nacionalidad belga y ella, valenciana, perteneciente a una familia acomodada de Rocafort. Vivían de okupas en una casa abandonada, en una de cuya fachada había sido escrita con tinta roja la extraña frase "Vais a moror todis" (sic) —escrita durante la grabación del corto El asesino disléxico—. Dentro de la vivienda, entre colchones y juguetes de niños, los agentes de la Guardia Civil encontraron cabezas de animales y muñecas colgadas en las paredes.

Así vivían con sus dos hijos tras dejar, en el caso de ella al menos, y según testimonios aportados por vecinos, la vida acomodada que tenían anteriormente. La pareja, informa Efe, carecía de vehículo, y recibía alimentos de conocidos.

Una relación "complicada"

De acuerdo con diversos testigos, la pareja mantenía una relación "complicada", él tenía "reacciones violentas" y ambos habían comenzado a vivir "de manera alternativa". Eran, según indicó una vecina de la zona, "muy hippies". Al parecer, y según informa la agencia Atlas, consumían estupefacientes y estaban inmersos en "temas sectarios y paranormales".

Ella había trabajado como limpiadora en Rocafort desde diciembre de 2017 a marzo de 2018, y él, como pinche en varios bares de la misma localidad, según informa El País, que añade que en uno de esos establecimientos le despidieron hace alrededor de un mes por "su falta de puntualidad".

Los servicios sociales les habían abierto un expediente debido a supuestos problemas mentales y a una presunta desatención hacia los menores que podía haber conllevado la retirada de la custodia.

"Tienen que resucitar"

De hecho, de la desaparición de los menores se tuvo constancia tras una discusión entre los progenitores, de la que alertaron a las fuerzas de seguridad varias llamadas, según explicó el Delegado del Gobierno.

Tras conocer estos hechos, la Guardia Civil y la Policía Local desplazaron al lugar varias patrullas, que en un primer momento comprobaron que el padre de los menores se encontraba en la casa, y no así la madre, quien, según algunos testigos, había salido corriendo y desnuda.

Al ser preguntado por los menores, el padre ofreció respuestas "incoherentes", relató el Delegado del Gobierno, por lo que los agentes activaron el operativo de búsqueda y aumentaron los efectivos. Sobre las 11 horas, la madre fue encontrada desnuda en el interior de un bidón, en una zona próxima a la vivienda, con arañazos "propios de haber corrido".

Juan Carlos Fulgencio relató a los periodistas que la madre había dicho a los agentes cosas como que "los niños tienen que resucitar".

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