La cruz de los coches eléctricos: pérdida de empleo
Construir un eléctrico supone un 30% menos de esfuerzo que uno propulsado por un motor de combustión. Volkswagen

Los coches eléctricos cuentan con importantes ventajas que los convierten en una referencia actual dentro del mercado automovilístico español: menos contaminación, cargas más rápidas, ayudas económicas... Sin embargo, su actividad también genera un efecto negativo, especialmente para el empleo.

Volkswagen ya ha anunciado que eliminará entre 5.000 y 7.000 puestos de trabajo durante los próximos cinco años. ¿La razón? Tal y como ha explicado su presidente, Herbert Diess, "construir un eléctrico supone un 30% menos de esfuerzo que uno propulsado por un motor de combustión interna. Eso significa que necesitaremos hacer recortes".

Eso sí, esta decisión no traerá consigo el despido de ningún empleado. La desaparición de estos puestos se llevará a cabo a través de las jubilaciones de sus respectivos trabajadores, que no serán sustituidos por nuevos empleados, como sí ocurría hasta el momento.

Este movimiento constituye la estrategia de la firma que apuesta por financiar inversiones en el coche eléctrico autónomo. De hecho, Volkswagen ha anunciado una inversión adicional de 8 millones de euros hasta el año 2023, con especial incidencia en la electrificación de sus modelos y la conducción autónoma.

Este es uno de los primeros anuncios que todo el sector da por hecho que habrá durante los próximos años en el sector automovilístico, derivado de las exigencias regulatorias de los gobiernos en la transición energética, cuyo principal objetivo es poner fin al vehículo con motor de combustión.

En España, las normas incluidas en el 'Marco Clima y Energía' establece el fin de esos modelos de combustión matriculados a partir de 2040. En la actualidad, de la fabricación del diésel dependen 40.000 empleos, de 17 fábricas, de donde salen 1,2 millones de vehículos de gasoil cada año.