Más allá de los halógenos, ¿qué faros pueden tener los coches nuevos?

El tipo de faros para un nuevo vehículo depende del uso que se le vaya a dar al automóvil.
El tipo de faros para un nuevo vehículo depende del uso que se le vaya a dar al automóvil.
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Cuando se escoge un coche nuevo, que el modelo se adecúe a las necesidades de los compradores y que las prestaciones tecnológicas cumplan las funciones que se esperan son dos de los factores que más se analizan. Aunque las características estéticas también influyen en la decisión, no todas se examinan con la misma profundidad. Por ejemplo, el color del coche afecta a su visibilidad en la carretera, por lo que es fundamental considerarlo en la nueva compra. A otros rasgos, como el tipo de tapicería o los faros del vehículo suelen concedérseles menos importancia. En el caso de estos últimos, la existencia de varios tipos en el mercado conlleva la necesidad de elegir los más adecuados, pero, ¿cuáles son los que existen en el mercado?

  • Halógenos. Son los más tradicionales y los más baratos, por lo que es la más popular. Sus inconvenientes radican en que su manipulación es la más compleja y su alcance, hoy en día y con los avances posteriores, se ha quedado limitado.
  • De Xenón. Se trata de faros de alta densidad (HID) cuyas bombillas poseen una mezcla de gas xenón que genera un arco voltaico que proporciona luz. Su haz es más alargado, por tanto, tiene mayor alcance que el halógeno, es decir, su potencia luminosa es mayor, en torno a un 25% más. Además, su color blanquecino favorece la conducción nocturna al imitar la luz del día, lo que disminuye la habitual fatiga visual del conductor. En el mercado actual casi todos los modelos cuentan con la posibilidad de equiparse con este tipo de faros, aunque presenta un importante coste, porque su sistema de funcionamiento es el más completo, por tanto, su instalación y mantenimiento también es más costosa.
  • LED. Sería el tipo de faros intermedio en cuanto a potencia lumínica entre halógenos y xenón. Sin embargo, tienen un tamaño muy reducido y su consumo es inferior a cualquiera de los anteriores, hasta alcanzar una vida útil de 10.000 horas. Una de sus ventajas es que permite diversas configuraciones en cuanto al haz de luz, algo a lo que contribuye su gran velocidad de reacción para iluminar la carretera con precisión y resolución. Su principal desventaja es el precio, pues se trata de los faros más caros.

Entonces, ¿qué opción me interesa?

Como en muchos casos del sector automovilístico (seguros, capacidad del maletero...), la decisión depende del uso que se le vaya a dar al automóvil. Por potencia de iluminación, los faros de xenón son la mejor opción, puesto que tienen el mayor alcance. Sin embargo, si se circula bastante por carreteras, lo más recomendable son los LED porque permite mejor visión, sobre todo en las curvas. En climas húmedos, lluviosos y con nieblas habituales resulta interesante apostar por los halógenos, porque los otros dos tipos pueden llegar a deslumbrarnos a nosotros mismos.  Sea cual sea la opción elegida, los faros exigen un mantenimiento habitual para que siempre parezcan como nuevos

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