Zapatero y Rajoy a 3 días de las elecciones
Baño de multitud para Zapatero en Barcelona y Rajoy tras el mitin en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Teruel. (EFE) 20MINUTOS.ES

Cuarenta y ocho horas antes de que comience la jornada electoral, ni los más avezados expertos en demoscopia se atreven a vaticinar un ganador claro.

Desde que el CIS pronosticó a primeros de marzo que el empate técnico era la variable más precisa, las macroencuestas publicadas durante la campaña no han hecho sino ratificar el estrecho margen que separa a ambos partidos.

Las últimas, publicadas los pasados días 2 y 3 por El País, El Mundo y Público, pronosticaban un ligero despegue de los socialistas, que habrían establecido una distancia de, aproximadamente, cuatro puntos respecto al PP. Pero los expertos coinciden que descontado el margen de error de estos sondeos, lo más realista es volver a hablar de empate técnico o, a lo sumo, de una ligerísima ventaja del PSOE, partido que ni siquiera tendría garantizado un mayor número de escaños que el PP aunque logre más votos.

Los sondeos extranjeros

Ayer mismo, a dos días de las jornada electoral, una encuesta de El Periòdic d'Andorra, publicitada por El Periódico de Cataluña, y otra de Times, difundida por El Mundo, dibujaban un horizonte político definido por los mismos interrogantes que se han mantenido durante toda la contienda. La primera volvía a pronosticar un empate técnico y la segunda, los mismos cuatro puntos de diferencia del PSOE sobre el PP en los que coincidieron los últimos macrosondeos.

El acto de hoy me va a llevar a la victoria (Zapatero)

Empate en las encuestas y empate en los otros dos acontecimientos que han marcado la campaña: los debates. Sobre el primero hay un consenso casi generalizado de que lo ganó Mariano Rajoy. El segundo fue, sin duda, para Zapatero, aunque el líder del PP insistiera en una idea de campaña, tomada a broma por sus adversarios, que, según parece, le está reportando beneficios electorales: la niña.

Ayer, en Valencia, volvió a aferrarse a ella como tabla de salvación electoral y la puso un nombre compuesto y bastante obvio: Victoria Esperanza.

Ente tanto, Zapatero se daba un baño de multitudes en el Palau Sant Jordi de Barcelona, con la inestimable compañía de Felipe González. El presidente del Gobierno, exultante ante un auditorio de 40.000 personas, vaticinó: "El acto de hoy me va a llevar a la victoria". Ya se encargó González de bajarle los humos cuando le espetó: "Lo habéis hecho bien, pero no lo habéis explicado bien, por eso llevo yo unas cuantas semanas haciéndolo por mi cuenta".