Hotel Vincci Mae en Barcelona.
Hotel Vincci Mae en Barcelona. VINCCI HOTELES - Archivo

"Nos han hecho trampas al solitario", cree el presidente del Gremi d'Hotels de Barcelona, Jordi Clos, respecto al anuncio de la erradicación de los pisos turísticos ilegales en la ciudad. Lo ha avisado este jueves en rueda de prensa apoyándose en cifras elocuentes que, a su juicio, avalan este trasvase.

Mientras que en 2016 había en Barcelona 4.000 pisos ilegales y 5.800 pisos compartidos 'alegales' (es decir, que no se pueden considerar ilegales al faltar normativa reguladora y actividad inspectora) el pasado año había 179 ilegales contra 9.500 compartidos.

Urge legislar los hogares compartidos en Barcelona

Compartir la vivienda habitual no es una actividad económica regulada por lo que Clos ha defendido la necesidad de crear un reglamento por parte de la Generalitat, con la que los hoteleros mantienen conversaciones al respecto, ha admitido. Clos ha alabado la tarea del Ajuntament de Barcelona para erradicar prácticamente en su totalidad los pisos turísticos ilegales en la capital catalana.

Pero hay otros peligros que planean sobre la actividad empresarial que representa su gremio, es decir, los 450 hoteles con los que cuenta Barcelona a día de hoy. Uno de ellos es el desequilibrio que se está dando en los últimos años entre el turismo de negocios y el de ocio. Desde 2014, los visitantes por cuestiones de trabajo han ido descendiendo del 50% al 40% en 2015, el 35% en 2016, el 36% en 2017 y hasta alcanzar su cifra más baja, el 30%, el pasado año. La caída es pues del 20% en cuatro años (de 2014 a 2018). En consecuencia, el turismo de ocio representó en 2018 el 70% del total.

Esta evolución "desequilibrante" para Clos, a pesar de que la cifra global de turistas no descienda, sí que favorece que se instale un turismo de menor poder adquisitivo y con menor capacidad de gasto y además sin la capacidad de "descentralizar" sus lugares de visita y de alojamiento como sí tienen los viajeros por cuestiones laborales. A esta problemática se une, ha comentado, el descenso de las reuniones de empresa que se celebran en Barcelona debido a las casi 6.000 empresas que dejaron de tener sede en la capital como consecuencia de la crisis soberanista.

Entre estos eventos que se han perdido ha citado la presentación internacional de un coche que finalmente se celebró en Madrid y la celebración de un congreso nacional de medicina estética que marchó a Málaga tras años instalado en la capital catalana.

En este mismo marco empresarial ha celebrado el regreso de la plataforma de coche de alquiler con conductor Cabify a Barcelona este jueves y ha explicado que durante el pasado congreso de móviles de Barcelona muchos congresistas instalados en sus establecimientos se mostraron sorprendidos por la ausencia de estas apps de la ciudad.

El primer semestre del 2018 fue "muy malos"

La primera parte del pasado año fue muy negativa para los hoteles catalanes, que se vieron arrastrados por el efecto negativo internacional de las noticias difundidas relativas a la crisis política en Cataluña, a las huelgas, al atentado terrorista en La Rambla y Cambrils de agosto de 2017 y por el impacto sobre las reservas de vídeos virales como el de los robos de relojes de alta gama a turistas, el más conocido de los cuales ha llegado a acumular 2,5 millones de visionados en Youtube.

En cambio, Clos ha admitido que a partir del mes de septiembre esta tendencia se invirtió y que se ha mantenido en el inicio de este 2019. La ocupación hotelera de enero fue del 66% (un 6% más que en el mismo mes de 2018) y en febrero fue del 76%, un 4% más. Esta evolución invita al optimismo del gremio hotelero: "Barcelona es como un atleta de élite que se pone enfermo pero que finalmente se recupera", ha resumido.

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