La protesta a la llegada de Vox a la Eurocámara.
La protesta a la llegada de Vox a la Eurocámara. EFE

Las activistas feministas del movimiento Me Too del Parlamento Europeo han recibido este miércoles a Vox con el lema "Nuestros derechos no son negociables" desplegado en una pancarta.

Los eurodiputados de ERC, Jordi Solé, y de BNG, Ana Miranda, han entrado en la sala de la conferencia minutos más tarde que Javier Ortega, secretario del partido derechista, que acudía a la Eurocámara para posicionarse en contra del independentismo catalán, la inmigración y el multiculturalismo.

"No entendemos el doble rasero de prohibir el acto al president Torra Y Carles Puigdemont y se permite este acto", ha declarado Solé. Miranda ha manifestado su negativa a la celebración de un acto de un "grupo de ultra derecha" y ha vestido una camiseta en la que se leía "No pasarán".

La eurodiputada dijo haber solicitado a Tajani la prohibición del acto, porque "para esta cámara es un deshonor que hoy esté Vox en el Parlamento Europeo" al tratarse de un partido "xenófobo, racista y homófobo" que además "incita al odio".

En esa acción también participó el eurodiputado liberal Enrique Calvet, antiguo miembro del PSOE que llegó a la Eurocámara en 2014 como miembro de UPyD y que actualmente es independiente, quien dijo que "se están introduciendo en Europa una serie de valores racistas, supremacistas que intentan disolverla, y se está introduciendo a través de una región española".

La resistencia desde Europa

Ortega Smith respondió a la ofensiva afirmando en inglés que "Cataluña es España, España es Cataluña. Sin ley no hay democracia. Bienvenidos a la resistencia desde Europa".

El secretario de Vox añadió que "hay que ponerle coto al secesionismo" y aseguró que su formación acudió a la Eurocámara para "contar la gran mentira de los separatistas, su gran estafa".

Más allá del independentismo catalán, Ortega Smith indicó que VOX se considera "de los partidos verdaderamente europeístas" porque su objetivo es "defender Europa" de un "globalismo que quiere diluir nuestra utilidad" y de un "multiculturalismo que quiere arrancar el alma de Europa".

Al término de la conferencia pidió la palabra el eurodiputado belga del N-VA, Mark Demesmaeker, quien acusó a los ponentes de no respetar "la diversidad", lo que suscitó silbidos y abucheos entre los asistentes.