María Jesús Carrasco, mujer rural y quesera.
María Jesús Carrasco, mujer rural y quesera, rodeada de cabras en El Boalo. JORGE PARÍS

Varias personas cercanas dudaron de que María Jesús Carrasco pudiera sacar su quesería adelante. Sobre todo por ser mujer y hacerlo sola. Ahora que ha pasado año y medio desde que Quesería Maliciosa se convirtió en realidad, en agosto de 2017, esta emprendedora ha dejado atrás una vida que no quería para ser feliz. "Hay mujeres cuya vocación es tener una familia y ser cuidadoras, pero hay mujeres que no la tienen", dice en una charla con 20minutos sentada al sol de la madrileña sierra de Guadarrama en una mesa que ha puesto entre los dos contenedores en los que hace y vende los quesos, y un cercado de cabras.

Ella misma se pone como ejemplo: va a hacer 46 años, no tiene descendencia y se encuentra en proceso de separación. A María Jesús la despidieron de una multinacional en abril de 2015, tras 16 años, y se dio cuenta de una dura realidad: "Te despiden de una empresa con más de 40 años y eres mujer, y si no tienes recursos es un drama". Por suerte, ella encontró algo que "tiene mucho corazón", que le gustaba y le hacía feliz. Quesos frescos, queso tipo brie o rulo de cabra, de estilo manchego e incluso especiados con pimentón ahumado o finas hierbas. Eso es lo que hace en su quesería ubicada en el municipio de El Boalo. 

"Las mujeres tenemos un sentido innato de hacer cosas por nosotras, no por el hecho de ganar dinero o por una mejor posición, sino cosas que disfrutemos y que además aporten a la sociedad", cuenta. Natural de Elche, donde vivió hasta los 18 años, estudió Ingeniería Forestal y la única relación que tuvo con el mundo rural era por sus abuelos paternos: "Eran de Abarán, un pueblo de Murcia, y se dedicaban a la explotación de fruta. En aquellos tiempos hubo un boom muy grande de la explotación frutícola española a nivel europeo, no como ahora que nos viene todo de fuera y esto es una debacle", lamenta.

Le enamoró la sierra madrileña en un viaje escolar cuando era pequeña y ha terminado viviendo en ella. El suyo no es un negocio familiar, sino "personal"; sin vacaciones ni apenas vida social, y es ahora cuando empieza a ver resultados: "Hasta enero del año pasado no me enteré de nada. Nunca acabas de aprender y cuando dicen que soy maestra quesera digo: 'qué va, de eso nada de nada; aprendiz y por muchos años'". Todavía se extraña cuando le dicen que es empresaria o que tiene una startup: "Solo me estoy buscando la vida; ayer [por el lunes] registré los datos de febrero y ahora es cuando empiezo a cubrir gastos".

La mujer rural, "en un segundo plano"

No ha sido un camino fácil. Como principiante, se ha encontrado con problemas, aunque no los achaca al hecho de ser mujer. Es más, afirma que "el rol de la mujer en el mundo rural es tan importante o quizás más que el del hombre, lo que pasa que ha estado en un segundo plano". Pone como ejemplo Galicia: "Allí vas por el campo y mayoritariamente ves mujeres trabajando; los hombres hacen otras cosas", dice, aunque admite que a eso hay que sumar "la responsabilidad familiar, de los hijos y del cuidado, que es algo innato en las mujeres y que tampoco hay por qué renunciar a ello; lo que sí tenemos que encontrar puntos de apoyo". "Admiro y me maravillan esas mujeres que son capaces de tener su emprendimiento o un negocio familiar y trabajar las horas que tengan que trabajar (que aquí no hay horas) y compaginarlo con tener hijos, cuidar una familia, la compra, los colegios... para mí son supermujeres".

María Jesús Carrasco, quesera de El Boalo.
María Jesús, en el laboratorio donde hace los quesos. (Foto: J. París)

María Jesús es miembro de la asociación de emprendedoras Punto de Luz y de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur). En esta última han recabado datos sobre la desigualdad en el ámbito rural entre hombres y mujeres: ellas en los pueblos sufren un desempleo del 45% y tienen menos oportunidades laborales; en 2016, apenas el 23% de los jefes de explotaciones agropecuarias eran mujeres, y, en España, las mujeres representan solo el 37,3% de los perceptores de las ayudas de la Política Agraria Común (PAC).

Precisamente la quesera de El Boalo conoce varias mujeres que han tenido que enfrentarse a este tipo de situaciones que "responden a una realidad", por lo que considera "necesarias medidas que apoyen a la mujer". "El rural es un medio de tradición masculina, de tradición y de prejuicios, y los prejuicios pesan más aquí al ser comunidades pequeñas", cuenta y achaca esto a "la falta de formación y educación", pero también a que "hay una crisis social global en cuanto a valores, a respeto y a humanidad". No obstante, según ella, esto pasa también en las ciudades: "En las empresas es brutal cómo se gestionan los recursos inhumanos: se guían por números y se deja de ver a las personas".

"Estás forzado a ser feminista"

"Llevamos muchos prejuicios en la mochila, también entre mujeres. Entre nosotras somos muy cabronas, muy machistas también. Hay una competencia brutal que saca de ti lo peor, que consigue que salga tu parte oscura. La base es la educación: no nos han enseñado a hablar como hay que hablar: no desde el rencor, desde la envidia, la prepotencia o el afán de ser más que el resto, sino con otra perspectiva de empatía. Y yo me incluyo la primera. Si nos enseñaran más esas cosas de tener la valentía de decir lo que molesta, hiere y hablar con la verdad..., pero generalmente reaccionamos desde la emoción más visceral o desde el silencio", añade.

Esto hace que "la gente joven esté mamando una gran falta de valores", dice María Jesús al recordar que, una vez, en una noticia publicada en Twitter sobre mujeres emprendedoras en el mundo rural —entre las que salía ella—, un hombre que firmó con pseudónimo "puso que éramos unas pijas rurales, que teníamos que aprender a cómo llevar una ganadería y una quesería, que no teníamos ni idea". Ahí sintió que había hacia las mujeres "un gran rencor y resentimiento", lo que la avocó a ser feminista: "Yo creo en la igualdad de oportunidades. Somos distintos, pero merecemos tener las mismas oportunidades todos. Ahora hay tanto machismo y discriminación todavía que estás forzado a ser feminista".

#1000Motivos

"Porque creo en las mujeres y porque creo en la igualdad, porque podríamos llegar a una sociedad justa y equitativa en colaboración hombres y mujeres; creo que las mujeres tenemos un potencial y unas capacidades de emprendimiento, humanas y sociales muy importantes y que debemos poner en valor; para reclamar precisamente que estas situaciones injustas que vivimos en la sociedad se enmienden; y luego por el empoderamiento, por unirnos, hacernos valer y compartir nuestas demandas".

María Jesús también tendría #1000Motivos —lema de este año el 8-M— como estos para ir a la huelga feminista de este viernes, pero no podrá. No irá este año ni fue el anterior: "No tengo a nadie que me haga el trabajo". De hecho, el viernes es día de repartos y ventas para ella: "Si hay un hombre caritativo que quiera venir a hacerlos, yo iría a la huelga". Pese a esta petición, también afirma que le encantaría que el 8-M "hubiera el mismo número de hombres que de mujeres en la calle" para reivindicar una igualdad en la que "ellos tienen que participar".