Junto al equipo de 'Crónicas Marcianas'
Foto de familia de parte del equipo de 'Crónicas Marcianas', con Martí Galindo en el centro de la imagen. MEDIASET

El actor Martí Galindo, más conocido en televisión como el señor Galindo, falleció este domingo a los 81 años de edad.

Nacido en Barcelona en 1937, será recordado como el eterno compañero de Javier Sardá en Crónicas Marcianas, programa que le dio a conocer al gran público y donde ejercía de colaborador ofreciendo un contrapunto humorístico al presentador.

Martí dedicó su vida a su pasión, el teatro. En 1963 debutó en el Teatro Calderón de su ciudad natal (aquel año estrenó El hombre, la bestia y la virtud, de Luigi Pirandello), y trabajó en otras obras como La desaparició de Wendy, de Josep Maria Benet i Jornet, y en Snoopy, con Ricard Reguant como director.

Otra de sus apariciones televisivas se dio en los años 80, cuando formó parte del programa de Televisión Española Planeta imaginario.

En 1997, Sardá lo incorporó al equipo de Crónicas Marcianas. Y saltó al estrellato. El programa, emitido en Telecinco entre 1997 y 2005, se convirtió en uno de los más exitosos de la historia de la televisión en España, con colaboradores como Boris Izaguirre, Manel Fuentes, Paz Padilla o el propio Galindo.

En 2002, cuando el actor tenía 65 años, la productora del espacio prescindió del personaje, y Galindo se jubiló para poder dedicarse en cuerpo y alma al teatro, la ópera y la música.

Última aparición televisiva, en 2017

Galindo apareció en televisión por última vez en febrero de 2017, en el programa de Telecinco Qué tiempo tan feliz, con un mensaje dedicado a Sardá, con motivo de la publicación de un nuevo libro del presentador.

"Te felicito por tu libro, que será un buen libro, porque todas las cosas que haces tú son buenas", decía Galindo en un vídeo, ante un Sardá visiblemente emocionado. "Y es doble felicidad, porque este año se cumplen veinte de aquella locura que hicimos que se llamó Crónicas Marcianas", añadía.

Un parto "problemático"

El propio Galindo contó hace unos años en La Noria que, cuando nació, nadie apostaba por su vida.

Fue un parto "problemático". Su peso era inviable, ya que solo contaba con un kilo 700 gramos. Como que en aquellos años no había incubadoras, tuvieron que improvisarle un cobijo en una caja de botellas de champán, vacía, y ahí, acomodado con bolsas de agua caliente, Galindo sobrevivió.