Crimen de Llanes
Javier Ardines (i) y Pedro Luis N. A., presunto inductor de su asesinato. AYTO. LLANES / EFE

Djilali y Maamar son los dos sicarios argelinos con los que Jesús Muguruza puso en contacto con su amigo e inductor del asesinato de Javier Ardines, Pedro Nieva. Ambos compraron horas antes de cometer el crimen un bate de madera por ocho euros con el que golpearon por detrás al concejal de Llanes, que cayó desplomado al suelo del golpe.

Así se desprende del sumario de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, al que ha tenido acceso el diario El Español. En los más de 250 folios del informe de los agentes se detallan las circunstancias previas a asesinato del 16 de agosto de 2018, cuando Nieva culminó un plan que comenzó a urdir meses antes tras descubrir que su mujer le engañaba con Ardines.

Los sicarios desvelaron que en principio Nieva les pidió que no mataran a Ardines. Solo "unas hostias" y "por bajo, que no le diera por arriba". Nieva fue quien les enseñó el camino por el que el edil de Izquierda Unida iba cada mañana a faenar con su embarcación y los sicarios realizaron dicho trayecto varios días antes a modo de ensayo. 

La noche del crimen, Djilali y Maamar llevaban consigo un bate de béisbol de madera que habían adquirido por ocho euros, dos botes de gas pimienta y un palo alargado, el mango de un pico de obra, según las mismas fuentes. Sobre las dos de la madrugada, ambos se montan en un Cutroen Picassso y llegan sobre las 4.30 horas de la madrugada a Llanes.

Situados ya en el lugar del crimen, colocan las dos vallas en medio del cotidiano camino de Ardines y esperan escondidos. Cuando escuchan el motor del coche de la víctima, corren hacia las vallas para tirarlas al suelo para que se quedaran ocupando toda la calzada. Ambos asaltaron por sorpresa a Ardines cuando este bajó de su vehículo para retirar las vallas.

Según el sumario, una de estas vallas fue usada por Ardines a modo de escudo para defenderse de los sicarios, pero Djilali le roció con gas pimienta. Ardines pidió a gritos auxilio y trató de huir pero los sicarios le golpearon con el bate en la espalda, lo que le provocó una "caída a plomo como si se hubiera desmayado". Luego siguieron golpeándole y después le estrangularon, relata El Español.

Según este diario, Ardines mantenía una relación sentimental con la mujer de Nieva desde que estos eran adolescentes. Nieva, que ha sido identificado como una persona "muy celosa" y "agresiva", descubrió que ambos eran infieles después de que dejara de forma intencionada la grabadora de su móvil en el mesa donde los tres estaban cenando en un restaurante mientras se marchó al baño.

La grabación arrojó una conversación entre Ardines y su amante en la que ambos comentaban entre risas que tenían que ir antes a la casa de Llanes para ir calentando la vivienda. "Si este tonto supiera cómo la calentamos", comentó la mujer de Nieva.

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