Siete mitos que no debes creerte si quieres donar médula ósea
En España, que los trasplantes de progenitores hematopoyéticos son la única curación para unas 900 personas anualmente. Freepik

Por cada donante de médula, una vida se salva. Esta debería ser la única reflexión posible antes de decidir inscribirse en el Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid; sin embargo, los miedos provocados por leyendas urbanas y mitos han conseguido alejar a muchas personas de un acto tan altruista como necesario. Desde este organismo público, su responsable de Promoción, Pilar de la Peña, asegura que la decisión debe partir siempre de "la reflexión y el compromiso", para no fallar en caso de recibir la llamada que advierte que alguien necesita tu ayuda. En Madrid, ya hay más de 42.000 personas dispuestas a darla, cifra incluida en los casi 400.000 donantes españoles que han sabido ver en este gesto una acción de vital importancia.

"Desde 2012, el número de donantes de médula se ha triplicado también en Madrid, superando los datos que se esperaban conseguir en los cuatro años posteriores a la implantación del nuevo plan para aumentar el número de inscritos", explica de la Peña, y añade que, "aunque son muy buenos resultados, aún pueden mejorar mucho". "Encontrar un donante de células madre compatible es muy difícil, porque la genética tiene la cualidad de hacernos únicos. Sin embargo, en alguna parte del mundo tenemos un alma gemela biológica y, cuantas más personas haya registradas, más posible es encontrarla", subraya la responsable de Promoción del Centro de Transfusión madrileño.

Anima a todo el mundo a donar (siempre y cuando la decisión haya sido madurada y nada impulsiva), ya que los trasplantes de progenitores hematopoyéticos son la única curación para unas 900 personas en España anualmente. "Con este acto hay que tener en cuenta que uno ingresa en un club muy especial: el de las personas que salvan vidas de manera anónima y altruista", destaca con orgullo.


Desmontando mitos para hacerte donante sin miedo

  • "Al inscribirme ya soy donante. Es decir, si me llaman para donar, ya no puedo decir que no". "Primero debes registrarte para ser donante: te informas bien y te extraen una muestra de sangre para analizar tu perfil genético HLA. Estos datos y tus datos personales se incluyen en el Registro Español de Donantes de Médula Ósea. Con esto has adquirido el compromiso de estar disponible para cualquier persona que te necesite y resulte compatible contigo", explica de la Peña. Si esto ocurre, puedes decir que no, porque una donación es algo voluntario. No obstante, conviene saber que si te han llamado es porque alguien te necesita y puede que seas su única esperanza de vida", completa. No obstante, destaca que la tasa de respuestas negativas en España es muy buena y que solo en torno al 4% renuncia a la donación. Además, "parte de esas negativas se deben a aspectos personales, familiares o de salud que no existieran en el momento en el que uno decidió hacerse donante", indica.
  • "Te pinchan en la columna". A menudo las personas que no están directamente relacionadas con el ámbito sanitario tienden a confundir médula ósea con espinal. "La segunda es la que recorre la columna, mientras que la primera, de la que depende la donación, es una sustancia esponjosa que se encuentra en los huesos planos y largos del cuerpo y contiene células madre", explica De la Peña. En definitiva: "No hay posibilidad alguna de quedarse parapléjico si se dona médula".
  • "Puedo elegir a la persona a la que dono médula". Con la irrupción de las redes sociales es frecuente recibir mensajes de ayuda de familias que piden, por ejemplo, una donación masiva de médula para encontrar una muestra coincidente, pero, tal y como explica de la Peña, "no se puede elegir a quién donar y a quién no". "Es un acto altruista y anónimo, que sirve para salvar la vida de alguien que puede que viva en la otra punta del mundo y que también tiene una historia, una familia y una vida por delante... eso es lo que verdaderamente importa", destaca.
  • "Una vez inscrito, tendré que donar en un plazo breve de tiempo". Una vez que el donante forma parte del banco de datos, "se le puede llamar en cualquier momento: hayan pasado tres días, cuatro meses o quince años, pues depende de cuándo aparezca alguien con quien se es compatible".
  • "La donación de médula ósea es un procedimiento quirúrgico". "En torno al 90% de las donaciones se hacen por un proceso de aféresis, similar al de donación de sangre, solo que dura unas 3-4 horas. Sólo un 10% de los casos requieren una punción ósea en la cadera para extraer las células madre. Se realiza en un quirófano y bajo anestesia", sentencia. Después de unas horas de recuperación, según la experiencia de la responsable madrileña, el donante solo piensa en que, "en breve, habrá una persona viva gracias a él".
  • "Solo se puede donar una vez, porque hacerlo supone un riesgo para la salud". A día de hoy, es cierto que existe un número máximo de donaciones altruistas y es de tres; aunque lo habitual, en caso de encontrar un paciente compatible, es que el donante se quede de reserva para esa persona. Eso sí, si es un familiar el que necesita la médula y el donante ya hubiese ejercido tres veces esta función, "podría hacerlo tantas veces como fuera necesario", pues este tejido se regenera al 100%.
  • "Es normal padecer más enfermedades después de ser donante: te quedas débil". Como se comenta en el punto anterior, "la médula ósea se regenera al 100%, por lo que no existe la posibilidad de que el donante sufra una escasez de médula que le haga ponerse enfermo con frecuencia", dicta de la Peña. "La única propensión que existe después de donar es a la felicidad: gracias a ti hay una vida que se salva", concluye.