Eugenio Merino y Santiago Sierra, dos veteranos del arte y la polémica, unidos otra vez en ARCO

Santiago Sierra y Eugenio Merino vuelven a ARCO con un 'ninot' gigante del Rey d
Santiago Sierra y Eugenio Merino vuelven a ARCO con un 'ninot' gigante del Rey d
EUROPA PRESS

Una de las obras que promete dar más que hablar en la feria de arte ARCO este año es sin duda la colaboración entre los artistas Eugenio Merino y Santiago Sierra, un enorme ninot de 4 metros de alto que representa con gran fidelidad al monarca Felipe VI. Sale a la venta por 200.000 euros y su comprador deberá quemar la pieza antes de que pase un año, algo a lo que le obligará un contrato a firmar en el momento de la adquisición.

Esta obra, con todo, no supone sino un hito más en dos trayectorias sembradas de escándalos y polémicas, algo que los dos artistas han convertido casi en un sello de identidad. Por ello, damos un repaso a algunas de las piezas más polémicas de los autores:

Presos Políticos (Santiago Sierra, 2018)

Santiago Sierra siembra la polémica en ARCO con su obra Presos políticos.
Santiago Sierra siembra la polémica en ARCO con su obra Presos políticos.

Santiago Sierra protagonizó ya un controvertido episodio el año pasado, cuando esta obra suya fue retirada precisamente de ARCO. Se trata de una serie de 24 fotografías en las que aparecen las imágenes pixeladas de líderes catalanistas como Oriol Junqueras, los jóvenes detenidos en Alsasua o activistas del 15M, todos ellos arrestados por la justicia Española. La organización del evento la retiró antes de la apertura de la feria, aunque ante las acusaciones de censura pidió disculpas y rectificó. Este año volverá al evento, exponiéndose dentro del programa Vip en el espacio Zapadores Ciudad del Arte Museo, en el barrio de Fuencarral.

Damaged Goods (Eugenio Merino, 2016)

Expuesta en la galería UNIX de Nueva York, esta obra consiste en una escultura hiperrealista de la cabeza de Donald Trump, dentro de una caja de cartón adornada con las etiquetas "inflamable" y "producto peligroso". El artista explicó que pretendía representar "lo que le falta a Trump, la cabeza", y llegó a decir con sorna sobre las críticas que se exponía a recibir "espero que no me peguen".

Always Franco (Eugenio Merino, 2012)

La escultura Always Franco que se expuso en ARCOmadrid 2012, también estuvo rodeada de polémica.
La escultura Always Franco que se expuso en ARCOmadrid 2012, también estuvo rodeada de polémica.

Merino también revolucionó ARCO en 2012, con su famosa pieza "Always Franco" que representaba al dictador congelado, dentro de una nevera de Coca-Cola, en el característico estilo hiperrealista de Merino. La obra fue denunciada por la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF), que consideró que vulneraba el honor del dictador, pero los tribunales dieron la razón al artista.

Stairway to Heaven (Eugenio Merino, 2010)

Starway to Heaven, en ARCO.
Starway to Heaven, en ARCO.

Llevada a ARCO por la Galería ADN de Barcelona, esta escultura representa una torre construída con un musulmán rezando en su base, un sacerdote católico encima de la espalda de éste, y un rabino subido a los hombros de este último. Todos ellos tienen además sus respectivos libros sagrados intercambiados. Por esta obra (que además venía acompañada de una escultura que representaba una menorá saliendo del cañón de una ametralladora) protestó la Embajada de Israel en España, que la encontró fuertemente ofensiva.

 Los Penetrados (acto 5) .
Los Penetrados (acto 5) .

Uno de los campos más fértiles para Sierra ha sido siempre la performance, en la que trata de denunciar "la explotación y la exclusión de las personas" y mostrar "las estructuras de poder". Una de estas fue la que realizó en la galería Helga de Alvear en 2008, cuando reclutó a un buen número de parejas formadas por hombres y mujeres de razas blanca y negra, que practicaban sexo anal delante de una cámara.

245 Kubikmeter (Santiago Sierra, 2006)

245 Kubikmeter
245 Kubikmeter

Quizás la más controvertida de todas las creaciones de Sierra, 245 Kubikmeter consistió en llenar de gas tóxico una sinagoga en la localidad de Pullheim (Alemania), a la que los visitantes podían asistir llevando máscaras de gas. Según explicó el autor, el objetivo era la denuncia de la banalización del holocausto, así como la "muerte industrializada". Sin embargo, la comunidad judía no reaccionó bien ante la obra, expresando su ofensa y amenazando a Sierra, lo que provocó el cierre prematuro de la instalación.

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