Pistachos
Pistachos con cáscara y pelados. GTRES

La dieta mediterránea está considerada como una de las dietas más saludables tanto por organismos como la OMS, como por la mayoría de sociedades científicas de todo el mundo. Esa es, sin duda, una de las razones que explican que España haya sido considerado el país más saludable el mundo.

Los frutos secos son una parte fundamental de la dieta mediterránea y se recomienda consumirlos a diario. Y entre todos, el pistacho sube enteros por sus múltiples cualidades. Es el protagonista de la nueva pirámide oficial de la dieta mediterránea, en la categoría de frutos secos, que elabora la Fundación Dieta Mediterránea.

Esta organización ha dado este liderazgo al pistacho por su completo perfil nutricional y su importancia en la dieta mediterránea. Lo ha dado a conocer Ramón Estruch, director del estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) y miembro del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona.

Comparado con otros frutos secos, Estruch explica que el pistacho tiene una menor cantidad de grasa y contenido energético, junto a una alta proporción de fibra, potasio, vitaminas E y K, fitosteroles y determinados carotenoides, como la luteína y zeaxantína, de gran importancia en la prevención de enfermedades oculares.

La luteína y la zeaxantína son precisamente las responsables del color tan característico de los pistachos. Se ha visto, además, su eficacia en la prevención de las lesiones fototóxicas y sobre todo sobre la degeneración macular relacionada con la edad, que es la principal causa de ceguera en los ancianos.

Según Estruch resume las múltiples propiedades del pistacho como alimento:

  • Reduce la presión arterial.
  • Facilita la función endotelial y reduce la rigidez arterial.
  • Mejora el perfil lípido (al reducir el colesterol total y sobre todo el colesterol malo).
  • Reduce la incidencia de diabetes.
  • Promueve el crecimiento de las bacterias saludables de la flora intestinal.

Estudios científicos han mostrado que las personas que consumen con frecuencia estos frutos secos presenten una reducción de casi un 20% en la mortalidad total y una reducción cercana al 30% en el riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares mayores, como infarto de miocardio, accidente vascular cerebral o muerte de causa cardiovascular.

Pistachos o no, son numerosos los estudios que demuestran los efectos beneficiosos de los frutos secos para la salud y, en especial, para la prevención de enfermedades cardiovasculares y otras patologías crónicas. De ahí, que numerosas sociedades científicas, como, por ejemplo, la Sociedad Americana de Cardiología, recomienden el consumo regular de frutos secos, en el marco de una dieta saludable, como es la dieta mediterránea.