Retrato de Okuda San Miguel
Retrato del artista Okuda San Miguel. CORTESÍA URVANITY

Hace años que Okuda San Miguel (Santander, 1980) conquista los espacios públicos de medio mundo. Desde Cabo Verde a los Alpes suizos pasando por ciudades como Ámsterdam, Londres, Johannesburgo, Nueva Delhi, Hong Kong o México DF, sus reconocibles geometrías y patrones multicolores han invadido edificios y paredes. "Lo más especial de trabajar en la calle es conquistar nuevos países, trasformarlos con una pintura o una escultura e inspirar a la gente que vive allí", confiesa a 20Minutos.

Aunque en la actualidad Óscar (nombre real de Okuda) es uno de los artistas urbanos españoles más reconocidos a nivel internacional, reconoce que, en esencia, sigue siendo el mismo chaval inquieto que hace años deambulaba junto a sus amigos buscando espacios abandonados en su Santander natal para deleitarse pintándolos: "Mi adolescencia no fue convencional. El nuestro era un submundo muy interesante. Toda mi vida se ha enfocado en pintar y tomar este camino me hizo crecer artística y personalmente. Mi mayor motivación para ser feliz siempre ha sido la de crear. A diferencia de entonces, ahora no me pongo límites a la hora de seguir creciendo, pero mis ambiciones siempre han estado al margen del crecimiento económico", matiza.

Gracias a esta pasión ilimitada, Okuda ha conseguido embarcarse en los últimos años en proyectos de lo más variopinto: desde decorar la casa de la cantante Alicia Keys hasta rehabilitar un castillo en el Valle del Loira (Francia). Pero, sin duda, la 'niña bonita' ha sido la transformación -hace ahora cuatro años- de una iglesia abandonada, la de Santa Bárbara en Llanera (Asturias), en un templo dedicado al arte y skate rebautizado como Kaos Temple, que pudo sufragar, en gran parte, con la ayuda de gente que participó en una campaña de crowdfunding. "Ha supuesto un antes y un después en mi carrera. Mediáticamente fue un 'boom' y una gran exposición internacional, lo cual es un poco contradictorio ya que fue un proyecto que nació de mí".

Este proyecto también ha servido para que, de una vez por todas, su trabajo empiece a recibir en España el reconocimiento que durante muchos años solo se le ha dado en ambientes muy especializados en arte urbano: "Siempre me he sentido más cómodo trabajando fuera de España ya que nunca he tenido el apoyo de las instituciones. De unos años para acá, se ha hecho más eco de las cosas que he estado haciendo y me siento más valorado pero, sobre todo, por parte de los medios".

La prueba más reciente de ello ha sido la retrospectiva que le dedicaron en Valencia el pasado año- visitada por más de 150.000 personas- con motivo de las Fallas, donde pudo participar, además, con una obra efímera. De nuevo, otro hito que supuso para el artista la fusión de su trabajo con una fiesta centenaria. "Llevamos el formato escultura hasta una magnitud increíble y con un mensaje muy claro que es el mismo que el de las Fallas: que lo material no sirve para nada. La importancia de lo efímero, que es como yo entré al arte".

Mientras fantasea con su próximo reto en algún lugar del mundo -"Hay muchos lugares abandonados que me gustaría intervenir: una iglesia con forma de pollo en Indonesia, una ciudad abandonada en China, edificios de hormigón en los países post-soviéticos..."- Okuda da rienda suelta a un personalísimo proyecto familiar en el que ha involucrado a su madre y más recientemente a su hermana. "Con 65 años y ya retirada después de toda una vida trabajando muy duro en la hostelería mi madre ha descubierto su pasión sin querer. Un día llegué a su casa y con unas lanas que había dejado yo, había hecho como una ciudad de cuadrados de colores. De repente me vino una visión y empecé a marcar en lienzos mis dibujos con números que representan la gama de colores de las lanas que usamos. Lo bonito de esto es que nos mantiene unidos durante mis viajes, vía Skype. Estamos más conectados que nunca pese a que yo estoy más lejos que nunca. Y creo que ahora mismo mi madre tiene más fans que yo".

Estos días se convierte, además, en una pieza clave de la tercera edición de Urvanity, donde participa con una exposición a modo de instalación realizada ex profeso para la feria y donde reunirá casi 20 obras inéditas hasta la fecha. "Gracias a Urvanity por primera vez me siento integrado en la Semana del Arte de Madrid". Titulada The Rainbow Mountains, incluirá una impactante escultura hinchable que ocupará todo el alto de la sala y la presentación de Equilibri, un documental que sigue al artista por diferentes localizaciones donde ha intervenido, incluidas las Fallas de Valencia.

¿Qué es Urvanity?

Es la primera feria española dedicada al Nuevo Arte Contemporáneo, término bajo el que engloba diversas disciplinas que parten del arte urbano. En su tercera edición reunirá a más de 20 galerías nacionales e internacionales. Contará con una instalación realizada en exclusiva para la feria por Okuda San Miguel, solo shows de Miss Van, Dan Witz, Jan Kaláb y Sam3 y un programa especial de charlas comisariadas por el prestigioso blog neoyorkino BrooklynStreetArt que se realizarán dentro de una instalación inmersiva ideada por los artistas de Penique Productions. Además, sobrepasará los límites de su sede con murales e instalaciones en diversos puntos de la ciudad.
Urvanity. COAM. 28 febrero / 3 marzo. urvanity-art.com. Entrada: 10 euros