Un padre y su hijo con un ordenador en casa
Un padre y su hijo con un ordenador en casa DANBA - Archivo

¿Para qué lo necesitas?

Lo primero que hay que plantearse es si se necesita lo que se va a comprar. En el mercado hay más opciones que nunca para contratar Internet en casa: ADSL, fibra óptica de distintas velocidades y hasta conexiones por 4G como los móviles pero adaptadas a los hogares. Cada una de ellas tiene ventajas e inconvenientes.

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Elegir un tipo de conexión

Una vez que tengas claro el tipo de uso que vas a hacer de la red en casa es el momento de elegir un tipo de conexión. Estas son las opciones en un contexto ideal, suponiendo que tu casa tenga cobertura de todas las tecnologías, pero puede que este no sea el caso.

Internet vía 4G

La tecnología 4G es utilizada a menudo por los teléfonos móviles para conseguir conexión a Internet y también como solución para conectarse en el hogar.

La mayor ventaja es que no necesita ningún tipo de instalación, por lo que si no tienes una conexión en casa, esta puede ser la opción más sencilla y en ocasiones la más barata. Sólo hay que contar con un router WiFi que se enchufa a una toma de corriente y toma la señal de las antenas de telefonía móvil para luego repetirla en casa. La velocidad y estabilidad de la línea no es mala, equivalente a una buena conexión ADSL, pero peor que la que se puede lograr gracias a la fibra óptica.

El precio tampoco es demasiado alto, similar a lo que suelen costar las conexiones básicas. Cuenta con la ventaja de que en caso de querer ir a pasar unos días a otro sitio del país, como por ejemplo una segunda residencia, puedes llevarte el router y tendrás Internet allí. Este tipo de conexiones tienen un límite de descarga. Si se usan mucho, pueden acabarse y dejarte sin conexión.

ADSL

El ADSL es el sospechoso habitual cuando hablamos de Internet en casa. Sigue siendo el tipo de conexión más habitual y, para muchos, sinónimo de tener red en casa.

Este tipo de conexión tiene una ventaja importante sobre otras: está disponible para casi todos los hogares de España. Es posible que donde vivas no tengas una buena cobertura de móvil o de fibra óptica, pero lo más probable es que el hilo del cable de cobre llegue hasta tu casa sin problemas.

La velocidad de la conexión nunca será elevada, ya que está limitada por la tecnología que usa. Además, tampoco es tan estable como la fibra y puede sufrir caídas ocasionales.

Fibra Óptica

La fibra es la reina de las conexiones a Internet domésticas en este momento. Ofrece la mayor velocidad (en España ya se comercializan hasta 500 Mbps y seguirá aumentando), así como la mejor estabilidad en la línea.

Ventajas: proporciona la mejor conexión con la que se puede contar, sobre todo si necesitas una gran capacidad de descarga o conectar muchos dispositivos a la vez.

La fibra óptica no es la opción más económica, pero puede resultar más barata si se contrata alguno de los paquetes convergentes de Internet, fijo, televisión y móvil que venden los operadores de telefonía.