Cinco señales de que no eres tan buen conductor como crees

A menudo, a los conductores expertos se les olvida respetar la distancia de seguridad o poner los intermitentes.
A menudo, a los conductores expertos se les olvida respetar la distancia de seguridad o poner los intermitentes.
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Haber renovado al menos una vez el carné de conducir en la vida es una muestra bastante fiable de que la experiencia que se acumula al volante es vasta. Si bien es cierto que cuantos más años manejado el coche más soltura y experiencia se adquiere, también lo es que al perder el miedo a circular en situaciones normales nos anima adquirir vicios y manías que empeoran la experiencia de la conducción para el resto de usuarios que lo hacen a nuestro alrededor.


Cinco manías frecuentes que delatan a los malos conductores

  • Con una mano (o sin ellas). Vale, igual no hace falta poner la rígida posición que enseñan en la autoescuela, la típica de las manos a 'las diez y diez', pero lo que es indiscutible es que el volante ha sido diseñado para manejar con los dos brazos. Hacerlo con una sola mano limita la capacidad de reacción, así como poner ambas manos al mismo lado a la hora de girar, con ellas puestas sobre el regazo o cogerlo desde la parte inferior.
  • La distancia de seguridad, ¿qué es eso? La norma establece que todo vehículo que circule detrás de otro deberá respetar una distancia que le permita detenerse en caso de frenazo, sin colisionar con él. Así, la experiencia al volante no tiene porqué ir acompañada de una capacidad de reacción más rápida y es fácil verse envuelto en una colisión inesperada.
  • Los intermitentes son para novatos. Aunque uno tenga muy claro hacia donde se dirige, y sepa el camino a pies juntillas, no significa que el resto lo tenga igual de claro. Es esencial señalizar con los intermitentes las salidas o giros que se van a realizar, pues, de no hacerlo, uno se arriesga a que un conductor despistado no sepa presentir la próxima maniobra o, directamente, frenar a tiempo.
  • Mi carril y el tuyo son míos. La experiencia al volante lleva, en muchas ocasiones, a relajarse cuando uno se conduce, dejando de prestar atención a gran parte de las cosas que pasan alrededor. Una de ellas es la invasión del carril contiguo, los adelantamientos injustificados e, incluso, el "sorpasso" por la derecha.
  • ¿Adelantarme? Ni en broma. Una de las manías más extendidas entre los más experimentados al volante es pensar que siempre tienen razón y que, por eso, nadie a quien hayan adelantado puede pasarles en un momento dado. Así, cuando se conduce, lo único que hay que tener claro es que hay que salvaguardar nuestra seguridad y la del resto de conductores, por lo que un pique con un vehículo que lleva una 'L' deja de ser una prioridad.
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