Nido de avispa asiática
Nido de avispa asiática. ANECPLA

La avispa asiática (Vespa velutina) se ha convertido en una de las especies invasoras que más preocupación ha generado entre expertos y la sociedad desde que fuese detectada en España por primera vez hace casi una década. Violenta y voraz, su picadura se ha convertido en una de las que más titulares ha acaparado en los últimos tiempos ya que puede llegar a provocar la muerte a personas alérgicas o enfermas.

Esta avispa ha ido invadiendo a un ritmo de unos 50 kilómetros al año la zona norte del país y, solo en Galicia, se estima que hay alrededor de 100.000 nidos. Ha generado además importantes perjuicios al sector apícola, dado que acaba con las colmenas de abejas en poco tiempo y acaba con ellas a un ritmo de entre 25 y 50 diarias.

Sin embargo, parece haber encontrado un enemigo natural en España, tan voraz como ella: el abejero europeo.

Un estudio desarrollado en las comarcas gallegas de O Salnés y O Morrazo por Salvador Rebollo, profesor de Ecología de la Universidad de Alcalá de Henares, y el ornitólogo José Manuel Fernández, del que se informa en ABC, establece que la avispa asiática constituye hasta el 70% de la dieta del abejero, un ave rapaz que puede convertirse en una barrera natural contra la expansión de la velutina.

Algo de gran importancia ya que muchas especies invasoras encuentran en esa misma condición la inexistencia de enemigos naturales en los ecosistemas a los que afectan, lo que favorece su rápida expansión.

La aparición del abejero supone, además de una barrera a coste cero, la llegada de un aliado para municipios afectados por la velutina. Solo el verano pasado se estima que se comió hasta el 30% de las avispas asiáticas eliminadas en la península del Morrazo. Ahora solo falta saber cómo mantener y mejorar las condiciones para esta rapaz en la zona de forma que siga luchando de manera aún más efectiva contra la velutina.

Picadura que puede ser mortal

La avispa asiática, responsable según los expertos del 90% de los picotazos por insectos que se producen en las áreas donde habita, puede producir la muerte a personas alérgicas o, en caso de ataque masivo, a aquellas que no lo son y cuya salud es precaria.

Si una de estas avispas ataca a una persona intolerante a su veneno, en pocas horas le puede sobrevenir la muerte, como ha ocurrido en alguna ocasión en los últimos años.

Marcos Negrete, expresidente de la Asociación Española de Apicultores (AEA), ha explicado que "en 2017, de cada cien nidos resultaban atacadas unas 15 personas y en 2018 uno de cada dos nidos que son retirados es porque las avispas han picado a alguien".