La danza se mueve sin Ballet

Zaragoza cuenta con escuelas de prestigio, pero los jóvenes sólo encuentran trabajo en el extranjero y lamentan la desaparición de la compañía municipal
Alumnos de la Escuela de María de Ávila se preparan para uno de sus ensayos.
Alumnos de la Escuela de María de Ávila se preparan para uno de sus ensayos.
Fabián Simón
La desaparición del Ballet de Zaragoza (ratificada oficialmente ayer) ha sido un duro golpe para los amantes de la danza, pero la afición por el baile sigue fuerte en la ciudad, que es cuna de numerosas jóvenes promesas. Los bailarines ya tenían asumido que su futuro estaba fuera de España, pero ahora con más razón. «Aquí apenas hay compañías», explica Isabel Trigo, de 15 años, que sueña con bailar en el American Ballet de San Francisco.
 
La oferta para estudiar baile en Zaragoza es muy amplia y de gran calidad. El Conservatorio Municipal de Danza forma a bailarines desde los 8 años. «Estudian cuatro años de grado elemental y seis de medio», explica la jefa de estudios. «Una de las metas de nuestros alumnos era entrar en el Ballet de Zaragoza, con el que actuaban alguna vez», señala. Este centro es el único público, junto con la Escuela de Danza (de 6 a 8 años), ambas con matrícula anual de unos 160 euros.
 
El Estudio de María de Ávila es uno de los más prestigiosos del país y a él acude gente de toda España. Ana Baigorri, de 19 años, ha venido desde Badajoz, con el esfuerzo que ello supone: «Ensayo cerca de 10 horas al día, pago más de 300 euros de academia y el alquiler».
 
Las escuelas de Arantxa Argüelles, Emilia Bailo o Coppelia-danza también forman a bailarines de calidad. «Hacemos exámenes para la Royal Academie de Londres», señalan en Coppelia.
 
Los padres están encantados con la afición de sus hijos. «Resulta caro, pero vale la pena», explica una madre.
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