Imagen de un huerto.
Imagen de un huerto. EUROPA PRESS - Archivo

Un equipo de investigadores de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) ha analizado y comparado los niveles de contaminantes en hortalizas de dos parcelas periurbanas, regadas con agua del río Llobregat, y de una tercera situada en el Parc Natural del Garraf, regada con agua de pozo.

El estudio, que se ha publicado en la revista Environment, ha revelado la presencia de fármacos, plastificantes, metales y otros compuestos en hortalizas, aunque en concentraciones bajas que no suponen un riesgo para la salud humana.

Una de las principales conclusiones es que la mayor concentración de contaminantes no depende del origen del agua de riego sino del tipo de hortalizas, siendo los tomates los que tienen unas concentraciones más elevadas tanto de metales pesados como de contaminantes orgánicos.

Aunque diversos estudios han demostrado que las hortalizas cultivadas cerca de la ciudad están más expuestas a la contaminación química que las cultivadas en zonas rurales, se desconoce si este hecho comporta una mayor acumulación de contaminantes o si unas hortalizas acumulan más contaminantes que otras.

Con el objetivo de resolver estas incógnitas, un equipo del Institut de Diagnòstic Ambiental i Estudis de l'Aigua (IDAEA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Departament d'Enginyeria Agroalimentària i Biotecnologia de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC)-Barcelona Tech (UPC) ha elaborado un estudio que analiza la presencia de contaminantes en las partes comestibles de tomates, coliflores, lechugas y alubias de tres parcelas.

La principal conclusión a la que han llegado es que la mayor concentración de contaminantes no depende del origen del agua de riego sino del tipo de hortalizas, siendo los tomates los que tienen unas concentraciones más elevadas tanto de metales pesados como de contaminantes orgánicos.

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