Manual de resistencia Pedro Sánchez
Portada de 'Manual de resistencia', la nueva autobiografía política del Presidente del Gobierno. GRUPO PLANETA

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, plantea en su libro Manual de Resistencia (Ediciones Península) que presentará el próximo jueves una reforma de la Constitución para "recomponer el consenso perdido" y "poner orden", pero considera "absurdo" que para ello haya que lograr un consenso equiparable al de 1978 para porque, alega, este argumento "opera en contra de cualquier acuerdo".

En su opinión, la reforma de la Carta Magna no tiene por qué cerrarse en cuatro años, sino que plantea iniciar un proceso ahora que acabe en seis, ocho o diez años para hacerlo "en serio, con profundidad y sin prisa".

En "Manual de Resistencia", el primer libro publicado por un presidente en ejercicio, Pedro Sánchez, explica las dos decisiones que tomó como presidente nada más llegar a Moncloa, la primera, cambiar el colchón de la cama y la segunda, dar cobijo al Aquarius. "Las cuestiones de intendencia se anteponen a casi todo", dice. "Esa primera decisión fue renovar el colchó de la cama de matrimonio y pintar nuestra habitación del Palacio de la Moncloa".

"Dos que duermen en el mismo colchón acaban siendo de la misma opinión"

Y prosigue: "Decidimos no cambiar nada más, salvo colchón y pintura por razones que entiende cualquiera que haya vivido en un piso amueblado. Además el refranero asegura que "dos que duermen en el mismo colchón acaban siendo de la misma opinión y yo quería mantener mi criterio alejado del de mi predecesor".

Repasa la moción de censura y todo su periplo previo en el PSOE. Se extiende especialmente en la crisis de Cataluña y destaca la "oposición de Estado" que dice que ejerció su partido apoyando a Rajoy tanto en el rechazo a la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 en Cataluña como en la aplicación del 155. De hecho, y tras señalar que el PP tiene que aprender de esa oposición advierte: "el 1-O podíamos haber hecho que cayera un Gobierno y no lo hicimos".

Al hilo del problema catalán, explica también su opinión sobre otros líderes, como Ada Colau, de la que dice que cuando hay alguna duda siempre se pone del lado independentista. O de Pablo Iglesias, de quien asegura que no fue consciente de lo que se jugaba España como país con el referéndum del 1-O. Reprocha al líder del partido naranja que lo legitimaran con su participación y sus declaraciones, blanqueando así el movimiento independentista y admite incluso que la crisis catalana le hizo perder cierto contacto con él.

"Un intruso" para las élites

Sánchez cree que su historia como líder socialista —por dos veces— es también "la del triunfo de la democracia" en el PSOE, un partido en el que se sintió desde el principio como un "intruso" al que las élites no querían pero que tuvo el apoyo incontestable de la militancia. Considera que aunque la militancia le diera la Secretaría General en 2014 esa "élite" no le concedió nunca legitimidad, pero pone en valor que se acabara demostrando, con las segundas primarias que ganó en 2017, que los "verdaderos propietarios" del partido son los militantes.

Son varias las ocasiones en las que Sánchez hace reproches a los 'barones' socialistas o alude a su falta de entendimiento con ellos por su forma de dirigir el partido. Aunque admite que cometió errores en su primera etapa, cree que el partido estaba "demasiado descentralizado" y los líderes territoriales tenían un poder superior al del secretario general, y por eso defiende haber tratado de tener siempre una dirección federal "fuerte" que demostrase que el partido tiene un "proyecto nacional creíble".