La virtud siempre es coronada

Basado en el cuento original de Perrault.
En muchos cuentos se resuelven los problemas por arte de birlibirloque. ¿Te gustaría tener este poder?

¿Te imaginas vestido del color del tiempo, del Sol o de la Luna? Pues esto fue lo que una princesa pidió a su padre, que, trastornado por la muerte de su esposa, quería casarse con ella. Los vestidos se confeccionaron por arte de birlibirloque, y la princesa, asustada al ver que la fecha de la boda se aproximaba, visitó a su hada madrina. Ésta le dijo: «Pídele la piel de un asno cuyos excrementos son onzas de oro».

El padre le concedió tal capricho y la princesa huyó de la boda. Fue buscada, pero no hallada porque se ocultó bajo la piel del asno. Desde entonces se llamó Piel de Asno y vagó por ahí hasta encontrar trabajo en una taberna que era frecuentada por un príncipe.

Un día que la princesa se arreglaba en su cuarto, el príncipe descubrió por casualidad su espectacular belleza por el ojo de la cerradura y se enamoró de ella hasta el punto de enfermar. La noticia trascendió y Piel de Asno hizo un pastel para curar su desvarío sin que él lo supiera, pero entre la masa puso un anillo. El príncipe sanó y quiso probar la sortija a las mujeres del reino. La afortunada fue Piel de Asno. La boda se celebró inmediatamente y asistió el padre de la princesa, ya en su sano juicio.

A veces tenemos que evitar ciertas situaciones y no por ello somos menos auténticos. El tiempo todo lo cura.

Próximo viernes: 42/El porquerizo

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