Siete días de cámaras de vigilancia dejan sin trabajo a las prostitutas de Centro

  • Los vecinos dicen que la situación no ha cambiado.
  • Las mujeres echan en falta a los clientes.
  • "Llevo una semana sin trabajar", dice una.
Dos prostitutas charlando con dos hombres. (J. PARÍS)
Dos prostitutas charlando con dos hombres. (J. PARÍS)
JORGE PARÍS

Los vecinos no notan la diferencia, pero ellas sí. Ya ha pasado una semana desde que comenzó a funcionar el sistema de videovigilancia de 31 cámaras en la zona Centro . Su objetivo es frenar la delincuencia y disuadir la prostitución callejera. "La mayoría de las prostitutas son extranjeras a las que no les importa que les graben", asegura un trabajador del barrio, que cree que en cuanto a la seguridad "depende más de la presencia policial que de las cámaras".

La mayoría son extranjeras a las que no les importa que les graben

"Llevo una semana casi trabajar, por favor, que quiten las cámaras ya", cuenta Aishas, una prostituta guineana. Rama, su compañera, explica que "antes vivía sola" y ahora tiene que compartir habitación porque no gana casi dinero. Ambas chicas afirman que estarían dispuestas a a pagar algún tipo de impuesto para que se les facilitase el trabajo si la prostitución fuese legal en nuestro país.

"Siguen las mismas"

Los vecinos, comerciantes y transeúntes de la zona, sin embargo, desconocen que las cámaras hayan espantado a los clientes y se quejan "porque siguen estando las mismas que estaban", dice una vecina. "A las tiendas nos están haciendo polvo, ¿quién va a querer venir de paseo con su familia por aquí estando como está la zona?", se lamenta Juan Piñero, comerciante.

Una mujer, portera de uno de los bloques de la calle Montera asegura que lleva "28 años siendo vecina de la zona y todo sigue y seguirá igual". Considera, además, que la solución podría ser "regularizar su situación y llevarlas a todas a trabajar en casas y locales; es inadmisible que estén por mitad de la calle".

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