En su fallo, el tribunal leonés, de conformidad con el veredicto del jurado popular, que había hallado al encausado autor de un delito de asesinato, con la atenuante de alteración psíquica, acuerda imponerle la pena de quince años de prisión, aunque sin que proceda indemnización alguna por daños morales, según informaron a Europa Press fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.

El Ministerio Fiscal, en su petición final, una vez oído el veredicto del jurado, había interesado una condena de diecisiete años y quince días de cárcel y el pago de sendas indemnizaciones de 10.000 euros en favor de un tío y una prima de la víctima, mientras que la defensa había solicitado una pena de quince años de privación de libertad.

La sentencia considera como hechos probados que el ahora condenado, Héctor D.R, de 30 años, y José Ramón D.C, de 52, quienes compartían vivienda en un piso tutelado por la Asociación Leonesa de Familiares y Amigos de enfermos mentales (ALFAEN), sito en la calle en León, se dirigieron al establecimiento denominado 'Valentino', sito en la calle Federico Echevarría num 14 de León, entrando juntos en el mismo sobre las 2 de la madrugada y permaneciendo sobre dos horas aproximadamente en su interior.

En el establecimiento, ambos consumieron bebidas alcohólicas, la víctima varias cervezas y Héctor un chupito y dos cubalibres, si bien a la salida del mismo al primero se le veía algo más indispuesto por el consumo de alcohol. Entre las cuatro y treinta minutos y las cinco horas de ese mismo día Héctor y José Ramón volvieron al establecimiento 'Valentino', pero los porteros de este establecimiento no les dejaron pasar.

Ambos se dirigieron entonces a la Avenida Mariano Andrés de León, donde a la altura del número 8 de dicha calle comenzaron a discutir por cuestiones monetarias, ya que Héctor pidió a José Ramón que le diera su dinero utilizando expresiones como "¡dame mi puto dinero o hijo de puta tienes más bolsillos detrás!", momento en el que el condenado empezó a propinar a la víctima una paliza que le ocasionó importantes lesiones, entre ellas fractura del tabique nasal y, con la intención de acabar con su vida, cogió fuertemente del cuello a José Ramón causándole la fractura de una de las asas laríngeas, siendo ésta una lesión vital.

No contento con ello, armado con una navaja u objeto similar, Héctor infligió a su compañero de piso tres heridas por arma blanca, una de las cuales, mortal de necesidad, atravesó la parte izquierda del corazón de José Ramón.

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