Vías del antiguo tranvía
Los adoquines y las antiguas vías del tranvía se encuentran bajo una capa de asfalto. 20MINUTOS.ES

El 20 de junio de 1970 circuló por València el último tranvía. O eso se creía entonces. Este popular medio de transporte, que durante gran parte del siglo XX conectó barrios y núcleos de una ciudad en expansión y al propio Cap i casal con otros municipios del área metropolitana, vivió un paulatino declive fruto de la extensión del coche privado y de los incipientes autobuses urbanos, que pasaron a ser las formas preponderantes de la movilidad en la España del desarrollismo.

No obstante, casi un cuarto de siglo después, en 1994, el tranvía reapareció en València, la primera ciudad española que apostó por su vuelta, y lo hizo en su versión moderna e integrado en Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV). Sin embargo, parte del antiguo trazado sigue en el mismo sitio, en las mismas calles, avenidas y plazas, pero sepultado bajo aceras y calzadas, ya que las reurbanizaciones posteriores consistieron en su cubrimiento con asfalto.

Un siglo después de su puesta en servicio, las vías del antiguo trazado del tranvía han vuelto a ver la luz. Las obras de construcción del carril bici en la marginal izquierda del antiguo cauce del Turia, entre el Pont de Fusta y el de Les Arts, han dejado al descubierto, a la altura de la calle Cronista Rivelles y de la plaza Santa Mónica, la antigua calzada adoquinada y el tendido férreo, que hasta ahora estaban cubiertos por una densa capa de alquitrán.

El tranvía cruzaba por el puente de Serranos hacia la calle Sagunto, junto a la cual se encuentra, además, la antigua estación del Pont de Fusta (hoy reconvertida en sede de la Policía Autonómica y en parada del nuevo tranvía), desde donde partían los ferrocarriles de vía estrecha hacia Paterna, Llíria o Rafelbunyol.

Excavar en la capital valenciana se convierte, en muchas ocasiones, en una improvisada clase de Historia. Las obras de reurbanización del Cabanyal también sacaron a la luz el empedrado original, que se ha dejado en parte visible mediante vidrios en el suelo. Bajo el salfalto de la avenida Marqués de Sotelo también se conserva el antiguo pavimiento adoquinado, visible cuando se acometen obras. Lo mismo ha sucedido con las obras en la confluencia de la Gran Vía Germanías con la calle Ruzafa, donde por unos días se pueden observar las baldosas de otra época.

Un nuevo carril bici de 1,27 kilómetros

El nuevo eje ciclista que está ejecutando la Concejalía de Movilidad Sostenible en la marginal izquierda del Jardín del Turia mide 1,27 kilómetros y discurre por el lateral más alejado del antiguo cauce. En su recorrido dará servicio a la Escuela Oficial de Idiomas de València y conectará los carriles bici de Padre Ferris, la avenida Constitución, la calle Almassora por Santa Amalia, el Pont de Fusta y el de Les Arts.

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