Ainu
Miembros de la etnia ainu sostienen tazas con sake durante una ceremonia de bendición. EFE/ Franck Robichon

El Gobierno de Japón aprobó este viernes un proyecto de ley destinado a promover la cultura de los aborígenes ainu, en el que por primera vez y tras más de un siglo de discriminación se los reconoce oficialmente como un "pueblo indígena" de Japón.

La población ainu, que en su idioma significa "ser humano", era de 13.118 personas en la isla de Hokkaido a 1 de noviembre de 2017, cuando el gobierno regional hizo su último censo.

La ley requiere a los Gobiernos central y locales que incluyan en sus "deberes" concienciar sobre la cultura ainu, una comunidad del norte del país de fisionomía similar a la esquimal y cultura e idioma propios, y destina asistencia financiera estatal para ello.

"Además de políticas de bienestar y promoción cultural, hay que resolver urgentemente otras cuestiones como la promoción regional, de la industria y el turismo para crear una sociedad que respete el orgullo de los ainu", reza la introducción del proyecto, elaborado por el Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo.

El Ejecutivo planea presentar el proyecto legislativo para su aprobación en la sesión ordinaria de la Dieta (Parlamento) en curso, que se prolongará hasta el próximo 26 de junio.

Además de promulgar esta ley, el Gobierno planea abrir un museo y parque nacional ainu en Shiraoi (norte) en abril de 2020.

"Creemos que es necesario construir una sociedad que conviva con valores diversos", dijo en su rueda de prensa diaria el ministro portavoz del Ejecutivo, Yoshihide Suga.

Los ainu han vivido durante miles de años principalmente en la isla de Hokkaido, en el norte del país, y en otras áreas de esa zona tales como los archipiélagos de las Kuriles y la isla de Sakhalin.

La política de asimilación promovida en 1899 por el Gobierno de Tokio tras la Restauración Meiji forzó a los ainu, tradicionalmente discriminados dentro de la homogénea sociedad nipona, a integrarse con los japoneses en ciertas zonas y a abandonar sus costumbres.

Cuando en 1997 se promulgó una ley para preservar la cultura ainu y garantizar sus derechos humanos, se reconoció la existencia de una minoría étnica en Japón, pero nunca llegó a denominarse "indígena", hasta ahora, 120 años después de aquella integración forzosa.

La nueva ley surge tras una resolución aprobada por unanimidad en el parlamento nipón en 2008 en la que se instaba al Gobierno a reconocerlos como tal y tomar medidas que mejorasen su situación.