Cítricos
Limón, lima, naranja, mandarina, pomelo... ARCHIVO

Gracias a las técnicas de conservación y envasado podemos disponer de casi todas las frutas y verduras todo el tiempo. Pero frente a éstas, los vegetales "no forzados", los que nacen y se consumen en su estación, conservan todos sus nutrientes y su sabor intactos.

Elegir productos de temporada es la mejor forma no sólo de comer sano, sino también de hacerlo de una forma económica. El consumo de frutas y verduras en su estación tiene muchas ventajas. Tienen un mejor precio; más calidad; son más frescas; y tienen más valor nutritivo.

Por eso conviene conocer el momento de cada fruta y cada verdura para comprarla en temporada, y más si son parte de la dieta mediterránea. Toma nota de los que corresponden al mes de febrero:

Frutas
Fresa-Fresón, Kiwi, Limón, Mandarina, Manzana, Naranja, Plátano y Pomelo.

Verduras
Acelga, Ajo, Alcachofa, Apio, Berenjena, Brócoli, Calabacín, Cardo, Cebolla, Col Lombarda, Coliflor, Endibia, Escarola, Espárrago verde, Espinaca, Guisante, Haba, Judía verde, Lechuga, Nabo, Pepino, Pimiento, Puerro, Rábano, Remolacha, Repollo, Tomate y Zanahoria.

Pescados
Angula, Bacalao, Berberechos, Besugo, Caballa, Camarón, Carpa, Cigala, Langosta rosa, Lamprea, Liba, Lubina, Mejillones, Mero, Palometa, Perca, Ostras, Salmón, Tiburón, Trucha y Vieiras.

La dieta mediterránea es una valiosa herencia cultural que representa mucho más que una simple pauta nutricional, rica y saludable. Es un estilo de vida equilibrado que recoge recetas, formas de cocinar, celebraciones, costumbres, productos típicos y actividades humanas diversas.