Los mejores modelos eléctricos para decir adiós al diésel
Los modelos cuentan con mapas propios que localizan las electrolineras más cercanas para comodidad del conductor. Unsplash

Más allá de las ventajas fiscales por las que interesa invertir en un coche eléctrico, cada vez son más los usuarios que valoran sus prestaciones ecológicas (y el hecho de que no gasten combustibles fósiles). Así, su popularidad no ha dejado de crecer mes a mes, durante el último año, pues, tal y como aseguran desde la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA), en 2018 las matriculaciones de coches con batería superaron las 200.000 unidades, lo que se traduce en un incremento del 48,2% en comparación con el ejercicio europeo anterior.


Sin embargo, y a pesar de que toda Europa se está dejando seducir por los encantos del eléctricos, a muchos conductores les preocupa la fiabilidad de estos modelos de reciente creación, sobre todo si el debate se centra en la durabilidad de las baterías que incluyen. Así, cabe tener en cuenta que de media la mayoría de estas admiten, aproximadamente, hasta 3.000 ciclos de carga completos, lo que puede equivaler a más de ocho años de vida útil si se llega a gastar y recargar a diario. Claro que, aunque el nuestro se encuentre entre los mejores modelos eléctricos, nunca es recomendable llegar a descargarse por completo, ya que podría empeorar la resistencia de la batería.


Y es que, como ocurre con cualquier aparato eléctrico, las baterías de estos vehículos envejecen con el paso de los años y sufren el desgaste habitual. No obstante, esto ocurre a largo plazo, pues no pierden hasta el 8% de su capacidad, según Endesa, hasta que han recorrido unos 150.000 kilómetros, lo que equivale a la mitad de la vida útil del vehículo.


¿Y la autonomía?

Una de los aspectos que más interesa a los compradores de los coches eléctricos es la autonomía real que presentan. Así, la mayoría de modelos disponibles a día de hoy en el mercado aguantan una media de 200 kilómetros con una sola carga, y, teniendo en cuenta que es mucho más de lo que supone un uso diario habitual, sería suficiente para ser compatible con la rutina del conductor. Pero, lo cierto, es que las marcas suelen dar cifras basadas en una buena conducción (es decir, manteniendo la velocidad y sin cambios bruscos), por lo que es posible que el usuario vea reducida la autonomía de su coche respecto al dato oficial que se le dio en el momento de su compra.