Marcha de la Dignidad
Manifestación que las Marchas de la Dignidad, que aglutinan a cuatro columnas procedentes de distintas partes de España, llevan a cabo hoy por las calles de Madrid, en su lucha contra la precariedad laboral, el paro y la degradación de la educación y sanidad. EFE

Ocho meses después de llegar a la Moncloa, Pedro Sánchez afronta este domingo la primera gran manifestación en contra de su Gobierno. Sin embargo, no será el único ni siquiera el presidente del Gobierno ante quienes antes hayan protestado los ciudadanos.

José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy le precedieron en el cargo y también como diana de manifestaciones de decenas y centenas y hasta millones de ciudadanos por distintos temas, desde la Guerra de Irak hasta la reforma laboral pasando por el matrimonio homosexual, que tuvieron al menos un denominador común, que los partidos que en cada momento estaban en la oposición se sumaron, si no arengaron, a las masas contra el Gobierno en ejercicio.

El un particular manifestrómeto, Aznar se alzaría con el dudoso honor de haber sacado a más ciudadanos a las calles para protestar contra la guerra de Irak y Rajoy, por tener el menor margen de tiempo entre su mandato y una manifestación, puesto que su segunda investidura, en 2016, fue simultánea a las protestas de Rodea el Congreso.

Rodríguez Zapatero, por su parte, fue el presidente de fondo en lo que se refiere a manifestaciones. El reconocimiento de derechos a diversos colectivos  abonaron, sobre todo entre 2004 y 2008 el terreno para constantes manifestaciones.

A pesar de haber afrontado una huelga general por su reforma laboral, al presidente José María Aznar (PP) no le llegaron las grandes movilizaciones populares en su contra hasta final de su mandato.

La guerra de Irak de 2003 provocó movilizaciones en contra en todo el mundo a las que no fueron ajenos los españoles. La entrada de España la contienda de la mano de Estados Unidos y Reino Unido provocó que un mes antes, en febrero de aquel año, las delegaciones del Gobierno en Madrid y Barcelona contabilizaran 650.000 y 350.000 manifestantes respectivamente en unas protestas que se replicaron por todo el país y en las que, según sus organizadores participaron en la más grande tres millones en las dos principales ciudades.

Un año más tarde, los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid provocaron que Aznar cerrara su segundo y último mandato con otras muy numerosas protestas contra las "mentiras" del Gobierno en torno a los atentados de Atocha.

Como en la anterior, el PSOE y la aseveración de quien estaba a punto de ser nombrado ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, de "los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta" estuvo muy presente en la manifestación que un día después de los atentados y dos días antes de las elecciones reunió en Madrid a 2,3 millones de personas.

El lema oficial fue "Con las víctimas, con la Constitución, por la derrota del terrorismo" y marcharon desde el entonces príncipe Felipe y las infantas, hasta el aún presidente Aznar y el cardenal Rouco Varela, amén de políticos de todos los partidos. Entre el público, sin embargo, se escucharon exclamaciones como "¿Quién ha sido, quién ha sido?" y "Mentirosos, mentirosos".

ETA o matrimonio homosexual

Las elecciones del 14 de marzo de 2004 las ganó el candidato del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, que abrió una etapa de alta intensidad en la calle, por cuestiones heredadas y propias.

Una horquilla tan amplia entre 240.000 y 850.000 personas según Policía Nacional y Policía Local dejó al menos la certeza de que en junio de 2005 al menos un par de centenas de miles de personas marcharon por Madrid contra el diálogo del Gobierno con ETA, unos días antes de empezaran unos contactos en un hotel de Suiza a los que acudieron el etarra Josu Ternera y el socialista Jesús Eguiguren.

La manifestación contó con el pleno respaldo de la cúpula del PP y empezó a encumbrar a una organización que sería clave en las movilizaciones contra el Gobierno de Rodríguez Zapatero, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), cuyo presidente entonces, Francisco José Alcaraz, se convirtió hace unos días en el primer senador de Vox, por Andalucía.

"Negociar es claudicar", "Zapatero embustero" o "Paz con dignidad" fueron algunas de las proclamas de unas manifestaciones que se replicaron en los años posteriores. La más multitudinaria fue quizá una en 2007 que reunió en Madrid a unas 200.000 personas.

Si Zapatero no fue una excepción porque todos los presidentes del Gobierno intentaron negociar con ETA para que abandonara las armas, el presidente socialista promovió reformas legales principalmente durante su primer mandato que también enardecieron a los sectores más conservadores de la sociedad.

Alentados por asociaciones como el Foro de la Familia, Derecho a Vivir o Hazte Oír, y también con el apoyo de la Iglesia, cientos de miles de ciudadanos protestaron en las calles contra la reforma de la ley del aborto -que en 2010 pasó de estar prohibido excepto en tres supuestos a ser un "derecho" dentro de unos plazos- y también contra la ley que permitió los matrimonios entre personas del mismo sexo.

El ya expresidente Aznar, la entonces secretaria general del PP María Dolores de Cospedal o la en aquellos tiempos presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre marcharon en 2009 contra la nueva ley del aborto en 2009. Fue una protesta convocada por 46 asociaciones que, según las crónicas de la época, fletaron unos 600 autobuses desde distintos puntos del país para reunir en Madrid a unas 50.000 personas.

Zapatero empezó sus reformas legales antes, con la promulgación de la ley que desde 2005 permite el matrimonio homosexual y contra la que ese mismo año obispos y altos cargos del PP arroparon una manifestación con unos 180.000 asistentes. Rouco Varela encabezó una amplia delegación de obispos en una marcha en la que, sin embargo, no participó Rajoy, con el lema oficial de "La familia sí importa".

Rajoy y los recortes

Con el cambio de gobierno de Rodríguez Zapatero a Rajoy en 2011 no terminaron sin embargo manifestaciones de este tipo. En 2014, el presidente popular afrontó una manifestación en su contra por no derogar la ley de plazos del aborto que había aprobado el socialista y que a Rajoy. Nunca lo hizo tal y como ahora dice Pablo Casado que hará si llega al Gobierno. La decisión de Rajoy le costó incluso una crisis de Gobierno con la dimisión de su ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón.

Paradójicamente, Rajoy y Zapatero también compartieron las protestas que empezaron el 15M de 2011. Se dirigían contra la clase política en general, contra el "sistema" y se prolongaron para culpar por sus medidas y la corrupción tanto al Gobierno del socialista como del popular.

En todo caso, las numerosas manifestaciones que en siete años afrontó Rajoy tuvieron más que ver con cuestiones económicas, con recortes y con consecuencias de la crisis económica. También la política que, como a buena parte de la clase política española, recogió tras estallar, con Zapatero en La Moncloa, en la Puerta del Sol de Madrid el 15 de mayo de 2011.

En 2012 una nueva reforma laboral del PP -que el Gobierno de Sánchez tampoco ha derogado- sacó a la calle a 30.000 manifestantes en Madrid y 15.000 en Sevilla, Barcelona y Valencia. Liderados por UGT y CCOO, hubo protestas en unas 60 localidades y en ellas participaron dirigentes del PSOE como la entonces portavoz en el Congreso, Soraya Rodríguez, o el líder de los socialistas madrileños Tomás Gómez.

La crisis y los recortes del Gobierno de Rajoy dejaron durante su mandato un total de 36.000 manifestaciones y concentraciones por toda España, según una respuesta de Gobierno a una pregunta parlamentaria del diputado de IU Ricardo Sixto. Madrid encabezó la lista con más de 2.800 protestas.

Las multitudinarias protestas de los pensionistas contra el nuevo sistema de actualización de las pensiones, desvinculado del IPC sorprendieron, por magnitud y persistencia, no sólo al Gobierno de Rajoy, sino a Ejecutivos autonómicos como el de Íñigo Urkullu, por las dimensiones de las protestas en el País Vasco. El PSOE respaldó, pero nadie como Podemos. Semana tras semana, sus diputados se acercaban "a saludar" a los concentrados a las puertas del Congreso.

Los años de la crisis importaron desde Argentina una nueva forma de protesta, los escraches que, menos minoritarios que una manifestación, hostigaban a los políticos en el Gobierno. En ellas se estrenaron algunas figuras vinculadas a Podemos, como Jorge Vestrynge, una vez que el partido morado llegó a la escena política en 2015.

Del 15M al 8 M

Para que eso ocurriera, Rajoy primero tuvo que afrontar en el Gobierno el movimiento derivador del 15M de 2011, del que surgieron las Mareas por la sanidad o la educación públicas. Los recortes y la desigualdad que provocaron como blanco de sus principales denuncias.

Además de partidos como Podemos, de estos movimientos surgieron otras movilizaciones en los años siguientes, como la llamada Rodea el Congreso que trató, sin éxito, impedir la segunda investidura de Rajoy en 2016. Miles de personas se arremolinaron ante la Cámara, controlados por un millar de policías, y se expusieron a ser llevados ante la justicia por intentar impedir una reunión del Parlamento.

El PSOE se sintió mucho más libre de sumarse a la última gran protesta durante el Gobierno de Rajoy, las marchas feministas que anegaron las calles de media España el 8 de marzo de 2018. Estas manifestaciones fueron también quizá la primera vez que Ciudadanos se veía en la diana de las protestas.

Las reinvindicaciones a favor de la igualdad entre hombres y mujeres y en contra de los abusos y discriminaciones ue sufren las mujeres por el mero hecho de serlo fueron contra el Gobierno de Rajoy como contra cualquier otra adminitración que no tome medidas en favor de la igualdad. Sin embargo, las descalificaciones primero y después la incomparecencia del PP y de Cs en unas marchas que superaron todas las expectativas terminaron volviéndose también en contra de estos dos partidos.