La Sala considera que la agresión sexual por la que se interpuso la denuncia no ha quedado acreditada suficientemente al apreciarse en el relato de ella "sentimientos de ansiedad, odio, venganza o cualquier otro igualmente espurio".

La Audiencia ha tenido en cuenta, además, que la denuncia se interpuso un año y medio después de la supuesta agresión, una vez que la pareja había roto su relación sentimental y él se había desentendido del embarazo de ella y tenía una nueva pareja.

Del mismo modo, ha rechazado castigar al joven por mantener relaciones con la joven pese a que ésta era menor de 16 años, ya que se considera que dichas relaciones, que se prolongaron durante algo menos de un año, fueron consentidas en el seno de una relación pública y estable.

En este sentido, la Audiencia sostiene que la reforma legislativa que elevó a los 16 años la edad para otorgar el consentimiento sexual no convierte en delictivos los contratos sexuales que se mantuvieron con anterioridad al cambio de la norma, es decir desde julio de 2015 y hasta principios de 2016 cuando rompieron la relación.

El tribunal sostiene, al respecto, que el ahora absuelto "no está obligado a una consulta periódica de los boletines oficiales en los que se publican las normas legislativas, con el fin de descartar que un cambio de política criminal lo haya convertido en delincuente sexual".

Desde esta perspectiva, la sentencia añade además que "estimar que el error de prohibición sólo tiene carácter vencible, supone aceptar que todo aquel que mantiene una relación sentimental fronteriza con los límites en los que el derecho penal sitúa la capacidad de autodeterminación sexual, está obligado a una consulta periódica de los boletines oficiales" y continúa apuntando que "se trata de una conducta no exigible que, por tanto, desborda los límites del error vencible de prohibición y genera, por su carácter vencible, la plena exclusión de la culpabilidad".

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