El abuso sexual tuvo lugar en octubre de 2017, cuando el condenado, que entonces tenía 37 años, llamó a una menor de edad, de 14 años, que se encontraba acompañada de su entonces amiga, de 13, para verse.

Tras encontrarse las dos chicas y el acusado en las inmediaciones del domicilio de éste, subieron al piso acompañados por los hijos del condenado y, una vez allí, él salió a hacer unas compras a un supermercado, quedando en la vivienda las dos menores y los dos hijos, de 7 y 5 años. A su vuelta, requirió a la víctima para que entrara en su habitación, "lo que ella hizo sin que conste acreditado que Christian la violentase para ello".

En el relato de los hechos, la menor sí que aseguró que el acusado la agarró del brazo para obligarla a subir al ascensor y que también hizo lo mismo en el interior del domicilio, para conducirla a la habitación en la que se produjeron los hechos. Pero ello plantea dudas, según la sentencia, de acuerdo con la declaración de su entonces amiga de 14 años, que también estaba en el elevador y en la vivienda.

La sentencia también expresa dudas sobre la posible conducta violenta del acusado por el hecho de que en la vivienda estaban presentes tanto la menor de 14 años como sus dos hijos, "ante la reacción que éstos pudieran tener" y por el "respeto que cabe suponer en un padre en relación a sus hijos".

Una vez en el dormitorio, según la sentencia, el abusador sexual se desnudó a la vez que la víctima, y tapó la puerta para evitar que entraran sus hijos o la amiga mientras la penetraba vaginalmente. Según las declaraciones planteadas en el juicio, ambos permanecieron en el cuarto durante un periodo de entre 30 y 45 minutos.

La menor de 13 años argumentó que pidió auxilio, lo que confronta con las afirmaciones de su entonces amiga, que aseguró que nada oyó "a pesar de que el piso de Christian no era muy grande".

Los hechos probados también reflejan que en un momento determinado uno de los hijos pretendió entrar en la habitación y se lo impidió su padre que procedió a cerrar la puerta con un pestillo.

Todo ello, incide la sentencia, no implica que entiendan "rotundamente falsas" las manifestaciones de la víctima en las distintas declaraciones que ha realizado, sino que las circunstancias descritas generan "una situación de duda" que el tribunal debe resolver a favor del reo.

NO SE OBSERVA AGRESIÓN SEXUAL

Según ha comunicado la propia audiencia Provincial de Palencia, la sentencia refleja la condena por abuso sexual y no por agresión sexual, al no quedar acreditada la existencia de violencia o intimidación por lo que el Tribunal considera "que tal circunstancia no se ha producido". Aunque si queda probado que cometió un delito de abuso sexual ya que en el momento de los hechos la víctima tenía 13 años.

El escrito deja patente la persistencia en la incriminación del acusado, "la ausencia de interés en su actuar, la verosimilitud de lo que la víctima describe" y la existencia de pruebas indirectas que ayudan a considerar que los hechos sucedieron.

La sentencia también le condena a indemnizar con 10.000 euros a la víctima y a pagar las costas procesales.

Consulta aquí más noticias de Palencia.