Iñaki Ortega y Antonio Huertas
Iñaki Ortega (Director Deusto Business School) y Antonio Huertas (presidente de Mapfre) JORGE PARÍS

La Revolución de las Canas. Así se titula el libro escrito por Antonio Huertas, presidente de Mapfre, y por Iñaki Ortega, director de Deusto Business School, en el que reivindican las múltiples potencialidades de las personas mayores de 55 años que, según recalcan, pueden y deben seguir aportando mucho a la sociedad.

En el libro concretan que la denominada ‘generación de las canas’ abarca a las personas de entre 55 y 70 años. Dicen que deben recuperar el prestigio que nunca debieron perder. ¿Por qué creen que han perdido ese prestigio?

Iñaki Ortega (I.O.): Lo joven ha generado un atractivo a lo largo de la historia, ha sido un ideal de belleza. Pero muchas culturas consideraban que la experiencia era un grado. Reivindicamos volver a poner en valor la experiencia de las personas mayores. Envejecer no significa perder la salud sino tener más años y más experiencia. Hay mucho talento oculto que puede aportar mucho. ¡Qué gran revolución sería la de las canas si los mayores volvieran a aportar mucho valor a la sociedad!

Antonio Huertas (A.H.): En cualquier caso no es tanto porque estén desprestigiados sino porque les necesitamos. En nuestra sociedad vamos a necesitar que cuantas más personas puedan trabajar y puedan consumir, mejor. Van a ser parte de la solución porque van a ser más tiempo útiles.

¿El envejecimiento de la sociedad es el mayor reto que afronta España en los próximos años?

A. H.: Sin duda. Junto con la educación, el envejecimiento es el mayor reto de España. Tiene solución, pero es compleja. Las personas viven más y mejor. Esas personas mayores demandan pero también ofrecen. Consumen y necesitan servicios. Pueden y deben ser parte de esa cadena de valor porque tienen una capacidad intelectual muy necesaria. Hay que aprovechar su experiencia y su iniciativa.

I. O.: Nuestro país no ha tomado las decisiones adecuadas para afrontar lo que viene, que es que casi la mitad de la población va a ser mayor de 65 años en 2050. Seremos el país más envejecido del mundo, según la OCDE, el Banco Mundial,... Se han tomado medidas solo desde un punto de vista asistencial. Tenemos un soberbio sistema de salud, un buen sistema del bienestar, pero no hemos tomado decisiones desde el ámbito privado, desde las empresas, el ahorro personal… No hay más remedio que hacerlo cuanto antes.

¿Deberían tener ayudas fiscales los abuelos que ejercen casi de canguros de sus nietos?

I. O.: Sí. Hay países que ya incluyen estos beneficios fiscales. En nuestro país los mayores fueron un sostén durante la crisis. Aportaron con sus ingresos y ahorros y además ayudaron a sus hijos a ahorrar con su dedicación. Los viejennials tienen salud para cuidar de sus nietos, pero también para trabajar en empresas y para consumir y gastar en ocio. El mejor momento de la historia para tener 60 años en España es hoy. Los 60 años de ahora son los 40 años de antes. Tienen ingresos, un sistema del bienestar muy bueno y muchas ganas de emprender y seguir ayudando a la sociedad. Pero se les debe dar un empujón desde la Administración, no poner trabas.

¿Qué es un viejennial?

A. H.: Yo acabo de cumplir 55 años y me autoconsidero un viejennial. Nuestros padres se dedicaron a trabajar para levantar una sociedad, construyeron un modelo basado en el esfuerzo pero con poca capacidad de tener ocio. Los viejennials son, somos, las personas que cuando nos jubilemos queremos tener ocio, hacer deporte, viajar, comer en buenos restaurantes, salir con nuestros amigos y disfrutar. Pero para lograrlo esta generación necesita que se le ayude. Por ejemplo, facilitando que puedan colaborar en proyectos empresariales y de esta forma seguir generando ingresos, porque queremos disfrutar y gastar durante muchos años.

¿Debe España potenciar el emprendimiento sénior? Y si es así, ¿de qué manera puede hacerse?

I.O.: Hay varias palancas. Una es la fiscal. Que haya una moratoria fiscal para los mayores que emprendan. Que no paguen impuestos. Eso ya ocurre en Francia, Reino Unido, Japón… Dos. Que haya menos trabas para emprender, que haya un estatuto especial para poder montar tu empresa. Tres. Que las empresas que contraten a personas mayores sean ayudadas. Dignifiquemos la figura del emprendedor mayor. Solo una de cada diez personas que salen en la publicidad tiene más de 55 años. En televisión solo existen para hablar de problemas de salud. Un país emprendedor es un país valiente. Y se puede emprender con 25 años y con 60 años.

¿Se debería hablar de las oportunidades de la longevidad y no de los problemas?

A. H.:Indudablemente. La longevidad es la constatación de una realidad. Estamos teniendo innovaciones enormes a nivel sanitario y seguro que se curarán enfermedades que ahora causan estragos. Una de cada dos niñas que nacen ahora en Europa vivirán más de 100 años. Hay que crear espacios para que los mayores aporten, pero no recluyéndolos sino entrelazándolos con naturalidad con otras generaciones más jóvenes.

En el libro citan zonas del mundo con mayor esperanza de vida. Hay en Japón, Grecia y también de Galicia. ¿Cuál es el secreto para vivir más años?

A. H.:Hay varias características comunes que identifican a estos espacios. La tranquilidad, el clima, la alimentación, pero sobre todo viven en una comunidad feliz. Forman parte de un estilo de vida en el que prima la sencillez, el apoyo y el entendimiento. Suelen tener poco estrés, pero si lo tienen debido, por ejemplo, a su trabajo saben que tienen el apoyo de sus familiares o amigos. Esa felicidad que tienes cuando te sientes querido ayuda a que la vida se prolongue.

I.O.: Hay otra característica, que es volver a trabajar. En Gran Bretaña o Estados Unidos está aumentando en dos dígitos la gente que vuelve a trabajar. Lo hacen porque los ingresos no les vienen mal, pero sobre todo porque quieren sentirse útiles. La generación de las canas tiene mucho que aportar y quiere hacerlo.