Policía Nacional
Imagen de archivo de una agente de la Policía Nacional. POLICÍA NACIONAL

La Policía Nacional y la Guardia Civil está constantemente advirtiendo a los ciudadanos de que tengan "mucho sentido común" y "prudencia" para no caer en las estafas que continuamente están ingeniando los timadores.

Según el Código Penal, cometen estafa los que, con ánimo de lucro, engañan para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno. También se consideran reos de estafa los que, con ánimo de lucro y valiéndose de alguna manipulación informática o artificio semejante, consigan una transferencia no consentida de cualquier activo patrimonial en perjuicio de otro; los que fabriquen, introduzcan, posean o faciliten programas informáticos específicamente destinados a la comisión de las estafas previstas en este artículo; y los que utilizando tarjetas de crédito o débito, o cheques de viaje, o los datos obrantes en cualquiera de ellos, realicen operaciones de cualquier clase en perjuicio de su titular o de un tercero.

Muchas son las formas ideadas por los estafadores para robar a la gente, estas son algunas de las más comunes en España:

El inspector del gas

Los estafadores se presentan en la vivienda de la víctima vestidos con un supuesto uniforme de trabajo de la compañía de luz, gas o agua y cuenta que va a realizar una tarea de mantenimiento. En realidad, no hace más que una pequeña modificación sin importancia pero cuando termina, extiende una factura a la víctima que tiene que ser abonada en el momento.

Estafa piramidal

Hay productos que se comercializan a través de una red de vendedores que para unirse a la agrupación han tenido que pagar una cuota previamente y una cantidad mínima de productos para empezar a trabajar. Cada vez que entra un nuevo miembro o vendedor, los que están por arriba cobran la correspondiente cuota. En muchas ocasiones, los líderes de estas organizaciones dejan de pagar las cuotas prometidas, como los 'visionarios' de un negocio que consistía en ganar unos tres euros al día por clicar anuncios online.

El timo de la estampita

La persona timadora, que simula tener cierta discapacidad intelectual, se acerca a su víctima con cualquier excusa y le muestra una bolsa que parece estar llena de billetes, mientras le explica que se los ha encontrado. El estafador no da ninguna importancia al contenido, diciéndole a la víctima que en la bolsa lleva "estampitas" o "cromos" y que en casa tiene muchos más.

En ese momento, aparece otro transeúnte, que hace de gancho, ofrece a la víctima la posibilidad de comprar la bolsa por una cantidad de dinero. El que hace de disminuido se deja convencer, aunque, sin embargo, el gancho dice no tener dinero para participar en la "compra" de la bolsa, por lo que anima a la víctima a realizar la compra, dándose la circunstancia, incluso, que el gancho se ofrece para acompañar a la víctima a buscar dinero, al objeto de que no tenga ningún contratiempo. Una vez que la víctima materializa la "compra", entregando el dinero por la bolsa, desaparecen los dos estafadores. Cuando la víctima abre la bolsa comprueba que no contiene billetes sino tacos de recortes de papel.

La falsa oferta de trabajo

Se han detectado también anuncios de trabajo para los que solicitar más información cuesta dinero al buscador de empleo. Los estafadores exigen cierta cantidad de dinero a los demandantes de empleo a cambio de ampliar información sobre la interesante oferta de empleo.

El 'tocomocho'

El timador, que simula tener alguna discapacidad intelectual, pregunta a la víctima por la administración de lotería más cercana, ya que quiere cobrar un billete premiado. En ese momento aparece el gancho que, casualmente, lleva la pampa o lista oficial de lotería.

El timador propone a la víctima y al gancho venderles el billete por una cifra muy inferior al premio, argumentando cualquier excusa (que sale de viaje inminente, etc). La víctima saca una fuerte cantidad de su cuenta y se queda con un décimo no premiado mientras el gancho y el timador desaparecen.

Por internet

La gran cita del comercio electrónico, el Black Friday, es utilizada también por los estafadores, que se aprovechan de las ganas de comprar de los consumidores para suplantar a empresas (phishing), cargar fraudulentamente dinero en las tarjetas bancarias de las víctimas (carding), enviar correos comerciales no solicitados (spamming) o suplantar una web legal para reconducir al usuario a una falsa (pharming).

La Policía Nacional pide tener "mucho sentido común y prudencia" a los consumidores online y aconseja no introducir el número de tarjeta bancaria en webs de dudosa procedencia, comprobar que el sitio es seguro —y tiene un candado al principio de la barra de direcciones—, verificar la cuenta del banco con regularidad, no disponer de mucho saldo en las tarjetas que se usan para pagar por internet y establecer, siempre que sea posible, una doble comprobación de las transacciones a través de códigos de verificación que envía el banco al móvil o mediante una tarjeta de coordenadas.

Cobrar dos veces la factura de la luz

Otra reciente modalidad de phishing detectada por la Policía Nacional consiste en enviar un correo electrónico a la víctima en el que se le alerta de que ha pagado dos veces al factura de la luz y les invita a reclamar el reembolso de la misma mediante un enlace que redirige a una web en la que hay que introducir los datos personales y bancarios. En realidad es un robo de datos.

'Rip Deal'

En el método 'Rip Deal', o 'timo de la estampita inmobiliaria', la primera toma de contacto se establece telefónicamente, generalmente desde Reino Unido o Italia, en la que un miembro de la organización contacta con la víctima y le informa que está muy interesado en la compra de su vivienda publicitada generalmente a través de redes sociales. El estafador manifiesta actuar en nombre de una tercera persona, empresario bien posicionado con negocios en toda Europa, dedicado al sector inmobiliario.

Seguidamente, los timadores ofrecen un precio superior al de venta que figura en los anuncios de Internet, a cambio de hacer parte del negocio en B, vulgarmente conocido como dinero negro. Una vez convencido el vendedor para llevar a cabo la compra-venta, los estafadores le manifiestan a la víctima que al poseer gran cantidad de billetes de 500 euros y no poderlos introducirlos en el circuito financiero de su país, solicitan al vendedor el cambio de estos billetes por otros de menor valor, ofreciéndole por ello una sustanciosa comisión. Una vez que vendedor y estafadores se reúnen, generalmente en habitaciones de hoteles de lujo para realizar la transacción, los delincuentes hábilmente y con diversas artimañas hacen entrega a la víctima de billetes de 500 euros falsos, percibiendo a cambio billetes de curso legal.

El timo del nazareno

Esta tradicional forma de engañar y robar suele tener como víctimas empresas proveedoras que suministran productos fáciles de vender en el mercado negro. El timador o 'nazareno' se gana la confianza de la víctima realizando algunos pequeños pedidos previos que sí paga en el acto. A veces incluso llegan a alquilar un bajo comercial justo para esas ocasiones y aparentar legalidad. Pero una vez generada la confianza, el estafador realiza un pedido grande que abona mediante pagarés y una vez recibe la mercancía, se fuga con ella y desaparece sin pagar.

'El cuento del tío'

Para poder llevar a cabo este engaño, los estafadores recopilan información de las redes sociales tales como Facebook e Instagram, obteniendo de ellas contactos, imágenes y números de teléfono de un familiar que resida fuera del país de origen. Una vez que la víctima se convence de que está hablando con su familiar, el estafador le pide que recoja unos efectos valiosos o dinero en efectivo. Tras comprobar que en la terminal no hay ningún envío del supuesto familiar, recibe otra llamada en la que se solicita a la víctima un rescate para recuperar los efectos "supuestamente enviados". Una vez cobrado el rescate, el estafador desaparece.