Una mayoría de diputados del Parlamento británico instó este martes a la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, a mantener el pulso con la Unión Europea (UE) y exigir nuevas concesiones en el acuerdo del brexit, a pesar de que Bruselas se ha negado de forma consistente a reabrir las negociaciones.

El Partido Conservador de May y sus socios del norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP) se aliaron para aprobar por 317 votos frente a 301 una enmienda propuesta por el conservador Graham Brady, que urge al Gobierno pactar una solución alternativa a la controvertida salvaguarda para evitar una frontera entre las dos Irlandas.

La Cámara aprobó en la misma sesión una enmienda no vinculante que rechaza un brexit sin acuerdo, aunque al mismo tiempo rechazó una propuesta que sí tenía peso legal para obligar a May a retrasar la ruptura con la UE si no es capaz de ratificar un pacto en el Parlamento.

Con todo, los diputados tendrán previsiblemente una nueva oportunidad de presentar enmiendas y condicionar la hoja de ruta del Gobierno dentro de dos semanas. La primera ministra tratará en ese tiempo de iniciar una nueva ronda de negociaciones para la que ella misma reconoce que hay "apetito limitado" en Bruselas.

El Consejo Europeo ya ha confirmado que será difícil que su plan tenga éxit. Lo hizo minutos después de la votación en los Comunes, al reiterar que "la salvaguarda irlandesa es parte del acuerdo de salida y el acuerdo de salida no está abierto a la renegociación", según dijo un portavoz del presidente del Consejo, Donald Tusk, en un comunicado coordinado con los veintisiete Estados miembros que permanecerán en la UE tras la marcha británica.

May confía, sin embargo, en que el mensaje que han enviado los diputados británicos servirá para dejar "claro" a Bruselas las condiciones que exige el Parlamento británico para ratificar un acuerdo de salida y alejar el fantasma de un brexit no negociado. "Tenemos la oportunidad de demostrar a la Unión Europea qué es lo que se necesita para que el acuerdo pase el trámite en esta cámara y superar esta confusión", dijo la mandataria conservadora.

Cambio de estrategia

La primera ministra, que en las últimas semanas había rechazado la posibilidad de pedir a Bruselas modificar el acuerdo sellado a finales de noviembre, cambió este martes su estrategia y defendió la necesidad de buscar cambios "significativos y legalmente vinculantes" en el texto.

Anticipando las dificultades que tendrá para forzar la mano de Bruselas, May ha avanzado que regresará al Parlamento el próximo 13 de febrero para exponer los pasos que planea dar si para entonces no ha logrado las modificaciones que reclama.

Esa intervención irá acompañada de una nueva moción del Gobierno, similar a la que se debatió este martes, que permitirá a los diputados presentar enmiendas con planes alternativos, como retrasar la salida de la UE o convocar un segundo referéndum.

Si, por el contrario, Bruselas acepta modificar el pacto, May puede decidir someter el texto a votación por segunda vez en el Parlamento, que el pasado 15 de enero ya lo rechazó por una amplia mayoría de 230 votos.

Desde entonces, el sector euroescéptico de los conservadores ha insistido en que no respaldará ningún tratado que mantenga la salvaguarda para Irlanda del Norte. Temen que ese mecanismo obligue al Reino Unido a seguir integrado en las estructuras comunitarias hasta que no se firme un nuevo acuerdo comercial que evite cualquier aduana entre la República de Irlanda y la región británica de Irlanda del Norte, un pacto que puede tardar años en fraguarse.

May, optimista con reservas

Tras la aprobación de la enmienda que pide al Gobierno renegociar con Bruselas una solución alternativa para la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, Theresa May, se mostró convencida de que el Parlamento apoyará "por mayoría" su acuerdo del brexit si se introducen cambios respecto a la salvaguarda irlandesa, conocida como backstop.

"Está claro que ahora hay una ruta que puede asegurarnos una mayoría en esta cámara para abandonar la Unión Europea con un acuerdo", señaló la mandataria conservadora, que adelantó que hablará con el bloque comunitario sobre cómo "abordar" los puntos de vista del Parlamento sobre el brexit.

Sin embargo, May reconoció que la tarea "no será fácil", después de que la Unión Europea haya expresado su negativa a volver a negociar el acuerdo.

Corbyn, abierto al diálogo

El líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, se mostró por su parte abierto a reunirse con May para dialogar sobre un posible acuerdo que pueda recibir el apoyo de su formación. Corbyn había rechazado hasta ahora las invitaciones de la jefa de Gobierno al considerar que no se había descartado la opción de que el Reino Unido abandone la UE sin un pacto el próximo 29 de marzo.

El laborista considera que la enmienda propuesta por la conservadora Caroline Spelman aleja la posibilidad de una ruptura abrupta, aunque la cláusula no tiene peso para obligar al Gobierno a obedecerla.

Corbyn había pedido explícitamente el respaldo a otra enmienda, de la laborista Yvette Cooper, para obligar a May a pedir una extensión del plazo del brexit, pero fue rechazada con el voto en contra de 14 diputados laboristas rebeldes.

Algunos diputados de la oposición, especialmente aquellos elegidos en circunscripciones favorables al brexit, han expresado en los últimos días su preocupación por apoyar propuestas que sus electores interpreten como planes para bloquear la salida de la UE.

Advertencia de Dublín

La enmienda sobre la salvaguarda irlandesa recibió pronto una respuesta de Dublín. El Gobierno de Irlanda reiteró este lunes que el acuerdo del brexit no puede ser "renegociado". "La posición de la Unión Europea sobre el Acuerdo de Salida, incluida la salvaguarda, está fijada en las conclusiones de la reunión del Consejo Europeo de diciembre. Eso no ha cambiado", recalcó el Ejecutivo irlandés en un comunicado.

La nota subrayó que ese acuerdo de divorcio, pactado entonces por Londres y Bruselas, es fruto de un "compromiso cuidadosamente negociado", que atiende a las línea rojas establecidas por el Gobierno del Reino Unido y a la necesidad de evitar una frontera estricta.

Dublín recordó que Londres ha decido salir del bloque comunitario abandonando el mercado único y la unión aduanera, mientras que la UE tiene la responsabilidad de proteger, al mismo tiempo, la invisibilidad de la frontera, clave para el proceso de paz, y la "integridad" de esos espacios económicos.

El Partido Nacionalista Escocés (SNP), mientras, acusó durante el debate de este lunes a la primera ministra británica, Theresa May, de "hacer pedazos" los acuerdos de paz de Irlanda del Norte, después de que la jefa del Gobierno aceptase renegociar con la UE el mecanismo para evitar una frontera en la isla. "Es un día triste, porque la primera ministra está preparada para hacer pedazos la salvaguarda que está pensada para proteger el proceso de paz en Irlanda del Norte", dijo el líder del SNP en la Cámara de los Comunes, Ian Blackford, entre grandes abucheos de parte de la cámara.

Otras enmiendas

Además de la enmienda de Brady para pactar sustituir la salvaguarda irlandesa por un "arreglo alternativo", el presidente de la cámara, John Bercow, seleccionó otras seis:

  • La primera enmienda a considerar fue la del Partido Laborista, que proponía votar sobre todas las posibles opciones a fin de evitar una salida de la UE sin pacto el próximo 29 de marzo, entre ellas su plan de una unión aduanera con los Veintisiete y un posible segundo referéndum. Esta enmienda fue rechazada por 327 votos contra 296.
  • Una enmienda del Partido Nacionalista Escocés (SNP) planteó retrasar el brexit mediante la prórroga del artículo 50 del Tratado de Lisboa y descartar una salida sin acuerdo. Fue rechazada abrumadoramente por 39 votos a favor contra 327.
  • También para evitar un brexit duro, una enmienda del conservador proeuropeo Dominic Grieve solicitó reservar seis sesiones parlamentarias en las próximas semanas para que los diputados propongan y voten sobre varias alternativas. La enmienda fue rechazada por 321 en contra y 301 a favor.
  • Una enmienda impulsada por la laborista Yvette Cooper y el conservador Nick Boles, que finalmente respaldó oficialmente el Laborismo, propuso un proyecto de ley que retrasaría el brexit si May no consigue que se apruebe un acuerdo para el 26 de febrero. La enmienda fue rechazada por 321 votos en contra por 298 a favor.
  • Otra enmienda de la laborista Rachel Reeves pidió también prorrogar el artículo 50 si los Comunes no logran consensuar un acuerdo. Fue rechazada por 322 votos en contra y 290 a favor.
  • La conservadora Caroline Spelman impulsó por su parte una enmienda que simplemente rechaza dejar el bloque europeo sin un tratado bilateral, algo a lo que no se quiere comprometer la primera ministra. Sin embargo, esta enmienda fue aprobada por 318 votos a favor y 310 en contra. Sin embargo, esta propuesta no es vinculante.