Si hay algo que los viandantes tienen demostrado en España es su capacidad para cruzar de manera indebida con demasiada frecuencia ante unos conductores que se saltan a la torera todas las normas. Esa suma de comportamientos nos convierte, como ya sabemos, en un lugar muy peligroso. Una de las maniobras más repetidas y que nos ha pasado a todos es la de cruzar justo por detrás de un vehículo cuando éste da marcha atrás o intenta aparcar. Se trata de un comportamiento arriesgado que no causa más trastornos porque los españoles somos muy conocedores del comportamiento atípico de nuestros semejantes y porque los coches la practican despacio y con cuidado. Pero es tan repetida que en ocasiones bien podría parecer que es intencionada. Circular y caminar por nuestras atestadas ciudades es una pesadilla para todos, pero especialmente para los más vulnerables. El carácter ibérico tan poco dado a respetar unas mínimas reglas de urbanidad nos reafirma en nuestras actitudes por equivocadas que estén.