Dice que estaba poseído por el demonio. El hombre acusado de matar a golpes a su mujer y a sus dos hijos, de seis y dos años, en abril de 2005, en Elche, mientras dormían en la vivienda familiar aseguró ayer en el juicio que los mató porque «el pecado» le «alcanzó» y que su acción «no tiene motivo ni justificación».

Tras cometer el presunto crimen se perfumó y, con el mismo mono de trabajo que llevaba, se marchó junto con otros conocidos que le esperaban fuera, ajenos a lo ocurrido, a un club de Elche. Su abogado defensor pidió ayer, día del juicio, que se celebraba en Elche, la libre absolución, aunque reconoció la culpabilidad «porque actuó bajo el consumo de drogas y alcohol».

También aseguró que estaba «muy arrepentido» y sufre una «lesión cerebral». Por su parte, el fiscal pide una condena de 60 años de cárcel. «Me ha perdonado Dios y me da igual lo que ocurra aquí (en el juicio)», ha dicho.